Todos sabemos que la inteligencia artificial (IA) es una gran herramienta que nos permite optimizar diversos procesos en el trabajo, es por ello que resulta relevante destacar y comprender que hay ciertas características que los seres humanos estamos adoptando, sobre todo desde el punto de vista comunicacional.
Según las últimas investigaciones —desde universidades como Stanford o publicadas en revistas como Science— han surgido diferentes tesis respecto de este tema que nos parecen interesantes de conocer.
Tesis 1: La IA deja de ser un medio y pasa a ocupar el rol de interlocutor social
Hoy no solo usamos IA para redactar o buscar información, sino que también conversamos con ella. Adaptamos nuestro lenguaje (decimos “por favor”, explicamos el contexto, algunos agradecen), igual como lo haríamos con otra persona. Por ejemplo, los estudiantes que usan IA han dejado de escribir “resume esto” y pasan a decir: “explícame esto como si fuera nuevo en el tema”. Ese cambio no es técnico, es relacional. La implicancia que esto tiene se refiere a la ruptura de la lógica clásica de la comunicación (emisor, mensaje y receptor), porque la IA no es solo el canal, sino que empieza a ser percibida como un “sujeto comunicativo”. Esto obliga a pensar cómo vamos a enfrentar una comunicación post-humana, donde lo relevante no es si el emisor es un humano, sino si responde como un “otro significativo”.
Tesis 2: La IA mejora el mensaje, pero no se vuelve legítima
La IA produce mensajes más ordenados, empáticos y “correctos”, pero esa perfección genera sospecha. Lo que comunica bien no siempre se siente verdadero. Por ejemplo, un correo de disculpa escrito con IA puede ser impecable (“lamento profundamente lo ocurrido…”), pero quien lo recibe puede sentir que es frío o poco genuino, especialmente si sabe que fue generado por IA. Esto implica que en la comunicación se contrapone la calidad versus la autenticidad. Lo auténtico depende de si uno puede “rastrear” al sujeto (quién lo escribió, con qué experiencia, con qué intención). Usamos ahora un nuevo criterio para evaluar la comunicación: la señal de imperfección nos permite confiar y solo así nos resulta creíble como experiencia humana.
Tesis 3: La IA tiende a validar al usuario y debilita mecanismos sociales de corrección
Los sistemas conversacionales de IA suelen evitar la confrontación directa. Esto genera una comunicación más cómoda, pero menos exigente. Por ejemplo, si alguien dice “creo que mi compañero es incompetente y quiero ignorarlo”, un humano podría responder: “quizás estás siendo duro, podrías hablar con él”. Una IA, en muchos casos, responderá: “es entendible que te sientas así”, validando primero la emoción sin necesariamente cuestionar la acción. La comunicación humana cumple una función reguladora: corrige, incomoda, pone límites, entre otras cosas. Sin estas características se debilita la autocrítica, la empatía real y la reparación de vínculos humanos. En este sentido, hay que estar atentos cuando la comunicación deja de ser un espacio de ajuste social y pasa a ser un espacio de confirmación individual.
Tesis 4: La IA puede moldear las reglas de la comunicación
Cuando muchas personas usan la inteligencia artificial para escribir, responder o debatir, no solo cambian los mensajes individuales, cambia el sistema completo. Por ejemplo, en las redes sociales, si muchos usuarios usan IA para responder: aumenta la cantidad de respuestas, los mensajes se vuelven más “correctos”, pero también más homogéneos. Esto podría afectar la conversación perdiendo espontaneidad y diversidad. La IA podría estandarizar la comunicación o también podrían emerger reglas comunicacionales nuevas, no diseñadas explícitamente por humanos.
Entonces, la inteligencia artificial está desplazando la comunicación a nuevos espacios. Más que reemplazarla, la transforma de un proceso profundamente humano, abierto y en constante construcción, hacia un sistema híbrido donde empezamos a redefinir qué significa comunicarse.
Para nuestra institución y especialmente en la Escuela de Comunicación de Duoc UC, el desafío no es resistirse a esta transformación, sino tomar conciencia de ella. Entender qué estamos ganando: eficiencia, claridad y alcance, pero también qué no deberíamos perder: la experiencia, la intención y esas formas de expresión que se salen del molde, que sorprenden, que abren nuevas conexiones, que expanden la imaginación y que son profundamente humanas. En ese equilibrio probablemente esté el verdadero valor de la comunicación en estos tiempos de inteligencia artificial.
Referencias
Cheng, M., Lee, C., Khadpe, P., Yu, S., Han, D., & Jurafsky, D. (2026). Sycophantic AI decreases prosocial intentions and promotes dependence. Science. https://doi.org/10.1126/science.aec8352
Meng, J., Zhang, R., Qin, J., Lee, Y.-J., & Lee, Y.-C. (2025). AI-mediated social support: The prospect of human–AI collaboration. Journal of Computer-Mediated Communication, 30(4), zmaf013. https://doi.org/10.1093/jcmc/zmaf013
Feli Combariza
Interesante Andrea el abordaje, abre nuevas perspectivas