4 de Mayo, 2026

El rol femenino en la producción musical

Francisca Bascuñán Vial

Francisca Bascuñán Vial

Docente de la Escuela de Comunicación de la sede San Carlos de Apoquindo de Duoc UC.

6 minutos de lectura

La industria musical ha sido históricamente un espacio profundamente masculinizado, no solo en términos de visibilidad artística, sino, sobre todo, en los roles de poder, decisión y técnica. Cuando hablamos de mujeres en áreas tradicionalmente ocupadas por hombres, nos referimos a ámbitos como la producción musical, la Ingeniería de Sonido, la dirección artística, el management, la composición y la toma de decisiones ejecutivas.

Una industria construida desde lo masculino

Durante décadas, la industria musical se estructuró a partir de estereotipos de género muy marcados: el hombre como creador técnico y líder, y la mujer como intérprete, musa o rostro comercial. Esto provocó que, aunque muchas mujeres fueran visibles sobre el escenario, el control creativo y económico quedara mayoritariamente en manos masculinas.

En áreas como la producción musical y la ingeniería de sonido, esta brecha ha sido aún más profunda. Se estima que menos del 10% de las personas que ejercen la producción musical son mujeres. Esto se debe principalmente a la falta de acceso a redes profesionales, a los prejuicios sobre la supuesta “incapacidad técnica” femenina, a ambientes laborales hostiles o excluyentes y a la escasez de referentes visibles. Aun así, figuras como Sylvia Massy, Susan Rogers y Linda Perry han demostrado que la producción musical no tiene género.

Transformaciones recientes en la industria

En los últimos diez años, la industria ha comenzado a experimentar cambios significativos, posicionando a mujeres y disidencias sexuales en roles históricamente ocupados por hombres. Esto ha sido posible gracias a programas de mentoría y formación técnica, al surgimiento de colectivos feministas en la música y a iniciativas culturales como el festival chileno “Ruidosa Fest”, que ha cumplido un rol fundamental en la visibilización y profesionalización de mujeres en la industria.

Además, existe hoy una conversación más abierta en torno a la autoría, los créditos y el acceso a la información técnica, lo que ha permitido capacitar a personas de todos los géneros. Las nuevas generaciones, por su parte, cuestionan activamente la división tradicional de roles, generando un debate válido y necesario dentro de la escena musical.

En este contexto, es importante aclarar que las mujeres en la industria musical no están “ocupando roles masculinos”: están reclamando espacios que siempre les pertenecieron, pero a los que históricamente se les negó el acceso. Esta transformación no es solo una cuestión de género, sino también una revisión profunda de cómo entendemos el liderazgo, la creatividad y la autoridad artística.

El rol femenino en la producción musical

El rol femenino dentro de una producción musical no es menor ni opuesto a lo técnico; es una forma distinta —y profundamente valiosa— de ejercer la producción. Hablar de sensibilidad no implica debilidad, sino capacidades como la escucha profunda, la intuición, el cuidado del detalle y la conciencia emocional, elementos fundamentales en cualquier obra musical significativa.

La sensibilidad como herramienta creativa se manifiesta en la capacidad de escuchar al artista y comprender su intención, leer emociones no verbalizadas y tomar decisiones sutiles respecto a dinámica, espacio, timbre y silencio. En muchos casos, se prioriza la verdad emocional por sobre la espectacularidad técnica.

Muchas productoras crean entornos de trabajo donde el error es parte del proceso creativo, donde el artista puede mostrarse vulnerable y explorar decisiones que revelan nuevas capas de su identidad artística. Esto no convierte a las mujeres en mejores productoras que los hombres, pero sí complementa una visión históricamente dominante, aportando otras perspectivas necesarias para el desarrollo artístico.

Es probable que una productora mujer identifique cualidades distintas o elija mostrar al artista desde otro lugar musical y emocional.

Referentes femeninos en la producción musical

Un ejemplo emblemático es el trabajo de Susan Rogers junto a Prince. Rogers no fue solo ingeniera de sonido, sino una colaboradora creativa clave, elegida por su sensibilidad auditiva y su capacidad de comprender la intención emocional detrás de cada canción. Prince valoraba profundamente la escucha fina y emocional, por encima del estereotipo del “ingeniero todopoderoso”. Rogers sabía cuándo intervenir y cuándo no, traduciendo ideas abstractas en decisiones técnicas precisas. Para ambos, la técnica estaba siempre al servicio del mensaje.

Otro caso destacado es el de Sylvia Massy, ingeniera de grabación durante la producción de “Undertow” (1993) de Tool. La banda ha reconocido su aporte como fundamental en la construcción de un sonido crudo, orgánico y experimental. Massy entendía el estudio como un espacio creativo, no meramente técnico, y su apertura a métodos poco convencionales encajó perfectamente con la búsqueda sonora del grupo en sus primeras etapas.

En Chile, destacan figuras como Clara Silva, ingeniera en sonido, productora y gestora cultural, con una sólida trayectoria en producción discográfica y gestión de estudios de grabación. Su trabajo combina dominio técnico, visión de mercado y sensibilidad artística, posicionándola como una figura clave del ecosistema musical chileno contemporáneo. Actualmente, se desempeña como directora de las carreras de sonido en Duoc UC.

Asimismo, la productora y directora musical Loreto Bisbal ha desarrollado un trabajo relevante junto a la artista Karla Grunewaldt, destacándose en la dirección artística, el diseño sonoro y la mezcla. Su enfoque da un lugar central a la voz, no como un elemento impuesto sobre la música, sino integrado al cuerpo sonoro. No busca una “perfección pop” forzada, sino una verdad interpretativa, entendiendo la voz como experiencia emocional más que como simple señal técnica.

Loreto Bisbal defiende que la técnica debe sostener la emoción y que la sensibilidad es una competencia profesional. Su trabajo refuerza una idea clave: el rol femenino en la producción musical no es decorativo, sino estructural. El mensaje es claro para la industria: las mujeres están presentes, han avanzado y no están dispuestas a retroceder.

Ver Boletín N°77: https://observatorio.duoc.cl/boletin/boletin-n77-las-mujeres-fortalecen-los-entornos-formativos-y-laborales/

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