La inclusión en educación superior no depende únicamente de políticas institucionales o de adecuaciones puntuales frente a situaciones específicas. Avanzar hacia una educación inclusiva requiere docentes que dispongan de herramientas pedagógicas y espacios de apoyo que les permitan diseñar experiencias de aprendizaje considerando la diversidad presente en sus aulas. La formación docente y el acompañamiento pedagógico se convierten en elementos clave para promover prácticas educativas que favorezcan la participación y el aprendizaje de todos los estudiantes.
Las aulas de educación superior son espacios profundamente diversos. En ellas confluyen estudiantes con trayectorias educativas heterogéneas, distintos ritmos y estilos de aprendizaje, así como variadas realidades socioculturales. A esta diversidad se suma la presencia creciente de estudiantes con discapacidad, lo que configura escenarios educativos donde las diferencias no constituyen una excepción, sino una característica estructural de las comunidades educativas contemporáneas.
La educación inclusiva debe comprenderse como un componente esencial de la educación, no como una práctica complementaria destinada a ciertos grupos de estudiantes (Olmedo, 2023). Desde esta perspectiva, la inclusión implica reconocer la diversidad del estudiantado como una condición inherente al proceso educativo y, en consecuencia, desarrollar prácticas pedagógicas capaces de responder a dicha diversidad.
En este contexto, el rol del docente adquiere una relevancia central: el desarrollo de competencias docentes orientadas a la inclusión constituye un elemento clave para implementar prácticas pedagógicas que favorezcan la participación y el aprendizaje de todos los estudiantes (Borja-Ramos, 2025). Estas competencias incluyen la capacidad de identificar barreras para el aprendizaje, diversificar estrategias didácticas y diseñar experiencias educativas que contemplen distintas formas de acceso, participación y expresión.
Responder a este desafío implica avanzar hacia enfoques pedagógicos que consideren la diversidad desde el inicio del proceso educativo. En este escenario, la docencia inclusiva se entiende como una práctica intencionada que busca anticipar posibles barreras para el aprendizaje y generar condiciones que favorezcan la participación de todos los estudiantes.
En instituciones de educación superior como Duoc UC, este desafío se expresa en la necesidad de fortalecer prácticas docentes que consideren distintos modos de aprender y participar en el aula. Reconocer la diversidad no implica disminuir las exigencias académicas, sino ampliar las estrategias pedagógicas, diversificar los recursos de enseñanza y generar oportunidades para que todos los estudiantes puedan acceder al aprendizaje.
En este proceso, enfoques como el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) han orientado a muchos docentes en la diversificación de estrategias, recursos y formas de interacción en el aula. Diseñar la enseñanza considerando la diversidad desde el inicio permite que la inclusión deje de ser una respuesta excepcional o una acción individualizada y se transforme en una práctica habitual.
Avanzar hacia una docencia inclusiva no ocurre de manera espontánea. Enseñar en contextos diversos exige conocimientos pedagógicos, herramientas didácticas y espacios de reflexión que permitan a los docentes revisar y fortalecer su práctica. En instituciones como Duoc UC, donde una parte importante de los docentes proviene del mundo profesional y no necesariamente cuenta con formación pedagógica inicial, la formación docente cumple un rol fundamental para desarrollar las competencias necesarias y responder de manera efectiva a la diversidad presente en el aula.
En Duoc UC, la formación docente se ha consolidado como un componente relevante del desarrollo profesional, ofreciendo actividades formativas orientadas a fortalecer las capacidades pedagógicas en materia de inclusión. Estas instancias buscan entregar herramientas conceptuales y prácticas que permitan a los docentes comprender mejor las características de sus estudiantes, identificar barreras para el aprendizaje y explorar estrategias que favorezcan una mayor participación en las experiencias educativas.
La formación también abre espacios para la reflexión sobre la propia práctica docente. Analizar cómo enseñamos, qué recursos utilizamos y de qué manera nuestros estudiantes interactúan con las actividades de aprendizaje permite reconocer oportunidades de mejora y ampliar el repertorio de estrategias pedagógicas. Como señalan diversos estudios, la formación continua constituye un elemento clave para desarrollar competencias orientadas a la inclusión en educación superior (Borja-Ramos, 2025).
Sin embargo, la formación docente representa solo una parte del camino. Traducir estos aprendizajes en decisiones pedagógicas concretas implica revisar actividades, adaptar recursos y responder a las diversas situaciones que emergen en el proceso educativo. En este punto, el acompañamiento docente adquiere especial relevancia, ya que permite apoyar la implementación de estrategias inclusivas en contextos reales de enseñanza.
Por esta razón, el acompañamiento docente se vuelve un elemento clave para fortalecer el desarrollo de prácticas pedagógicas inclusivas. A través de espacios de diálogo pedagógico, análisis de estrategias de enseñanza y reflexión sobre la práctica, estos procesos permiten que los docentes consoliden sus competencias y encuentren formas concretas de abordar la diversidad presente en el aula.
Diversas investigaciones han señalado que la formación continua y el apoyo pedagógico resultan fundamentales para implementar estrategias inclusivas y mejorar el aprendizaje de estudiantes con necesidades diversas (Santos Suárez et al., 2024). En este sentido, el acompañamiento promueve procesos de aprendizaje profesional basados en la colaboración, el intercambio de experiencias y la reflexión sistemática sobre la práctica docente.
Asimismo, experiencias de mentoría desarrolladas en educación superior muestran que las relaciones de acompañamiento favorecen el desarrollo de competencias profesionales y facilitan la incorporación de nuevas prácticas pedagógicas en contextos educativos (Sánchez García & Galache Iglesias, 2022). Cuando los docentes cuentan con espacios de apoyo pedagógico, resulta más probable que puedan trasladar los aprendizajes de la formación a decisiones concretas en el aula.
De este modo, el acompañamiento docente actúa como un puente entre la formación y la práctica pedagógica. Mientras la formación abre nuevas perspectivas sobre la inclusión, el acompañamiento permite transformar esas ideas en acciones pedagógicas concretas que favorecen la participación y el aprendizaje de todos los estudiantes.
Avanzar hacia una docencia inclusiva es un proceso que se construye de manera progresiva y colectiva. No depende únicamente de la voluntad individual de los docentes, sino también de las oportunidades que las instituciones generan para fortalecer sus prácticas pedagógicas. Duoc UC ha avanzado en ambos ámbitos: por una parte, la Unidad de Inclusión Educativa (UIE) cuenta con diversos cursos disponibles semestralmente en la plataforma institucional, orientados a fortalecer la formación de todos sus docentes; junto con lo anterior, el equipo de asesores de inclusión acompaña a los docentes para implementar y sostener estrategias de enseñanza capaces de responder a la diversidad presente en las aulas.
En Duoc UC, promover una docencia inclusiva implica reconocer que enseñar en contextos diversos requiere aprendizaje permanente, reflexión sobre la práctica y espacios de apoyo para la mejora continua. Fortalecer estos procesos no solo contribuye al desarrollo profesional de los docentes, sino que también amplía las oportunidades de aprendizaje para todos los estudiantes, consolidando así una educación superior más equitativa e inclusiva.
Referencias
Borja-Ramos, M. (2025). Competencias docentes en educación inclusiva en Latinoamérica. Cognópolis. Revista de Investigaciones.
Olmedo, J. (2023). Competencia inclusiva en la práctica docente. Alteridad. Revista de Educación, 18(2), 247–258. https://doi.org/10.17163/alt.v18n2.2023.08
Sánchez García, M. F., & Galache Iglesias, M. (2022). Mentoría inclusiva en la Universidad de Salamanca. Universidad de Salamanca.
Santos Suárez, C., et al. (2024). Una estrategia inclusiva para el acompañamiento docente a estudiantes con trastorno del espectro autista en educación superior. Siglo Cero, 54(4), 21–38. https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0210-16962023000400002&script=sci_arttext
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