Sin duda, el año 2025 ha sido un período lleno de desafíos para toda la comunidad educativa. Sin embargo, al mirar hacia atrás, resulta difícil imaginar este camino sin la energía, el compromiso y la evolución constante de nuestros estudiantes, especialmente de aquellos que participaron activamente como alumnos y alumnas ayudantes y miembros de las distintas comunidades estudiantiles de la sede San Bernardo. Son ellos quienes, con su participación cotidiana, dan vida a la institución y construyen una experiencia formativa que va mucho más allá de lo académico.
Desde mi rol como Coordinadora de Desarrollo Laboral, he tenido el privilegio de acompañarlos en distintas etapas de su trayectoria formativa. He sido testigo de su llegada a la institución: muchos de ellos con una mochila cargada de sueños, expectativas y también de temores. En su mayoría, provienen de sectores rurales o de contextos donde acceder a la educación superior representa un hito relevante, tanto personal como familiar. Llegan con timidez, inseguridades y dudas respecto de sus propias capacidades, pero también con una profunda motivación por salir adelante y construir un proyecto de vida.
Con el paso del tiempo y gracias a su participación en comunidades estudiantiles, actividades extracurriculares y voluntariados, estos estudiantes comienzan a transformarse. Dejan de ser solo asistentes a clases y pasan a convertirse en protagonistas de su proceso formativo. Asumen responsabilidades, se integran a equipos de trabajo, participan en la organización de actividades y colaboran activamente en las áreas donde se les requiere. En este proceso, reciben retroalimentación constante, lo que les permite reconocer sus avances, fortalecer sus habilidades y asumir nuevos desafíos con mayor seguridad y compromiso.
Durante el año 2025, uno de los focos principales del acompañamiento desde Desarrollo Laboral fue la preparación para el mundo del trabajo. A través de entrevistas simuladas, talleres de empleabilidad y espacios de orientación laboral, los estudiantes pudieron enfrentarse a situaciones similares a las que vivirán en su futura inserción laboral. Estas instancias les permitieron trabajar aspectos clave como la presentación personal, la comunicación efectiva, el manejo de la ansiedad y la capacidad de responder ante escenarios desafiantes. La retroalimentación recibida fue fundamental para que tomaran conciencia de sus fortalezas y áreas de mejora, fortaleciendo así su autoconfianza y sentido de responsabilidad.

Foto N°1: Felipe Álvarez García, Psicólogo, Magíster en Psicología clínica, en una relatoría donde se abordó el trabajo en equipo, autoconocimiento y resiliencia.
Ser parte de las comunidades estudiantiles no solo implicó adquirir herramientas para el ámbito laboral, sino también generar lazos profundos entre pares. En estos espacios nacieron amistades, proyectos y redes de apoyo que acompañaron a los alumnos y alumnas a lo largo del año. La vida estudiantil se consolidó como un espacio de encuentro y contención, donde pudieron compartir experiencias, apoyarse mutuamente y sentirse parte de una comunidad que los valora, los escucha y los reconoce como actores relevantes de la institución.
Un aspecto especialmente significativo fue el surgimiento de liderazgos. Muchos de los alumnos y alumnas que al inicio se mostraban inseguros comenzaron a destacar por su compromiso, iniciativa y capacidad de motivar a otros. Se transformaron en referentes para sus compañeros y en verdaderos embajadores de los servicios y oportunidades que ofrece la institución. Estos estudiantes se convirtieron en nuestros brazos de extensión, dando mayor visibilidad al trabajo que se realiza desde las distintas áreas y motivando a nuevas generaciones a participar activamente en la vida estudiantil. Sin duda, este desarrollo del liderazgo y de las habilidades blandas constituye uno de los sellos característicos de quienes integran la sede San Bernardo.

Foto N°2: Estudiantes de comunidades, participando en jornada de cierre, diciembre 2025.
Como culminación de este proceso anual, al finalizar el semestre se realizó un espacio de cierre que reunió a todas las comunidades estudiantiles de la sede. Esta actividad fue concebida como una instancia significativa de finalización, donde se combinaron momentos de capacitación, reflexión y actividades lúdicas. Estas últimas, fundamentales para romper el hielo y fortalecer vínculos, permitieron generar un ambiente cercano, distendido y participativo, favoreciendo la confianza y el sentido de pertenencia.
El encuentro final fraternal fue un momento de celebración y reconocimiento. Los estudiantes pudieron detenerse a reflexionar sobre el camino recorrido, compartir aprendizajes, reconocer sus logros y valorar el crecimiento personal y colectivo vivido durante el año. La fotografía grupal tomada en esta jornada representa más que un recuerdo: es la evidencia concreta de una comunidad que se formó, se fortaleció y creció unida, dejando una huella significativa en la vida de cada uno de sus integrantes.

Foto N°3: Jornada de cierre de comunidades, diciembre 2025. Auditorio de la sede San Bernardo de Duoc UC.
Ese estudiante que llegó con timidez y miedo hoy se va con conocimientos, experiencias, amistades y una identidad profesional en construcción. Se va mejor preparado para enfrentar el mundo laboral y la vida, con mayor seguridad, confianza y sentido de pertenencia institucional.
Registrar estas experiencias cotidianas es fundamental para la memoria histórica de la sede San Bernardo. Son estas vivencias las que reflejan el impacto real de la formación integral que promovemos en Duoc UC. La vida estudiantil, vivida de forma activa y consciente, no solo transforma trayectorias individuales, sino que también construye comunidad, fortalece la identidad institucional y proyecta futuro.
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