Una promesa, no solo una misión
Hay textos institucionales que describen una misión y otros que van más allá y encierran una promesa histórica. La educación técnico-profesional (ETP) puede ser motor de desarrollo, plataforma de movilidad social y camino de excelencia para las nuevas generaciones. No es una aspiración ingenua. La Unesco sitúa la ETP en la intersección entre educación y trabajo, y la concibe como palanca para el empleo productivo, el trabajo decente y las transiciones hacia economías más digitales, verdes e inclusivas. La Estrategia Nacional de Formación Técnico Profesional de Chile coincide: fortalecer el sector exige articular el sistema educativo con las necesidades productivas y construir trayectorias formativo-laborales coherentes (Unesco, 2022; Ministerio de Educación de Chile, 2020).
Abandonar el estigma
Para que esta convicción se vuelva realidad, hay que dar un paso cultural decisivo: dejar de tratar la ETP como vía de segunda categoría. La OCDE advierte que, en un mundo marcado por la transición digital y verde, la formación vocacional adquiere centralidad porque desarrolla competencias relevantes para las economías de hoy y de mañana. Al mismo tiempo, señala que los sistemas de formación profesional deben hacerse más flexibles, resilientes y abiertos a la innovación pedagógica. El Banco Mundial, la OIT y la Unesco convergen: cuando la ETP fracasa, no es porque su misión sea menor, sino porque sus instituciones están debilitadas, sus docentes poco apoyados, sus equipos desactualizados y sus incentivos mal alineados. La pregunta no es si Chile debe apostar por la ETP, sino con qué ambición, calidad y arquitectura institucional quiere hacerlo (OECD, 2023; World Bank, Unesco, & International Labour Organization, 2023).
Más allá de la empleabilidad: transformar vidas
La discusión internacional ya no se reduce a eficiencia económica ni al ajuste mecánico entre oferta educativa y demanda laboral. McGrath y Yamada muestran que el campo ha evolucionado hacia perspectivas que integran economía política, sostenibilidad, capacidades humanas y trayectorias reales de las personas. Transformar trayectorias de vida no es solo mejorar la empleabilidad inmediata: es ampliar libertades, fortalecer la autonomía, elevar la autoestima profesional, desarrollar juicio ético y dar herramientas para aprender durante toda la vida. La recomendación de la Unesco sobre ETP de 2015 lo subraya: esta formación debe entenderse como parte del aprendizaje a lo largo de la vida y como contribución al trabajo decente, la equidad social y la sostenibilidad ambiental. Una formación de excelencia no puede limitarse a enseñar procedimientos: debe formar personas técnica y humanamente robustas (McGrath & Yamada, 2023; Unesco, 2015).
Los principios de los mejores sistemas del mundo
Aspirar a impacto mundial no significa copiar modelos extranjeros. Significa asumir con rigor los principios que distinguen a los mejores sistemas de ETP: pertinencia curricular, aprendizaje basado en la práctica, articulación entre niveles formativos, reconocimiento de aprendizajes previos, docentes altamente preparados, vínculos sólidos con empresas y territorios, y evaluación seria de resultados. La OCDE, mediante PISA-VET, está desarrollando un marco para medir no solo conocimientos ocupacionales, sino habilidades de empleabilidad aplicadas a desafíos reales. Cedefop insiste en que los aprendizajes en contexto laboral y las modalidades de alternancia facilitan transiciones más fluidas al empleo y sostienen procesos de actualización para adultos. La OIT recuerda que estas experiencias solo son valiosas si están bien reguladas, protegen derechos y se apoyan en diálogo social. La conclusión es clara: la excelencia en ETP requiere instituciones exigentes y relaciones de confianza entre educación, empresas, trabajadores y Estado (OECD, 2024; Cedefop, 2023; International Labour Organization, 2024).
Gobernanza: el ecosistema como tarea
No hay excelencia sostenible sin gobernanza seria. La experiencia chilena lo reconoce al plantear coordinación entre educación, trabajo, economía, gobiernos regionales y sector productivo, junto con sistemas de orientación vocacional. La Unesco y la OIT coinciden: los sistemas de habilidades más robustos se construyen con diálogo social, anticipación de necesidades, rutas flexibles y alianzas estables con empleadores y sociedad civil. Para una institución técnico-profesional, esto implica ir más allá del aula: convertirse en articuladora de un ecosistema. Escuchar a los sectores productivos sin subordinarse a ellos; colaborar con el territorio sin perder horizonte académico; generar información sobre trayectorias de egresados; fortalecer el vínculo con la educación media y superior; y traducir desafíos nacionales como la descarbonización, automatización, envejecimiento, cohesión social en las decisiones curriculares y organizacionales concretas. Un marco institucional sólido no es burocracia adicional: es la condición para que la misión no dependa del voluntarismo (Ministerio de Educación de Chile, 2020; Unesco, 2022; International Labour Organization, 2023).
Inclusión como criterio de diseño
Si la institución pretende transformar trayectorias, la inclusión no puede ser un apéndice discursivo ya que debe ser un criterio de diseño. Unesco-Unevoc ha insistido en que la pobreza, el aislamiento geográfico, la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la discapacidad, las barreras lingüísticas y la migración siguen limitando el acceso, la permanencia y la transición al trabajo de muchos estudiantes. Por eso propone un enfoque sistémico: acceso equitativo, diversidad en las formas de enseñar y evaluar, y resultados orientados al trabajo decente. La OCDE muestra que Chile tiene una entrada relativamente alta a programas terciarios cortos, lo que vuelve estratégicas las trayectorias técnico-profesionales, pero advierte debilidades severas en habilidades básicas y en formación continua entre quienes más la necesitan. La excelencia no puede ser filtro excluyente, sino capacidad institucional para sostener, acompañar y elevar a estudiantes diversos: exigencia con tutoría, estándares con apoyo, rendimiento con bienestar (Unesco-Unevoc, s. f.; OECD, 2025).
Transición ecológica y digital: el futuro ya llegó
El futuro no admite una ETP desvinculada de la transición ecológica y digital. La estrategia 2022-2029 de la Unesco es explícita: la ETP debe preparar para economías más verdes, inclusivas y tecnológicamente complejas. Pavlova ha mostrado que el desarrollo sostenible no puede ser un añadido decorativo al currículum técnico, sino una dimensión que atraviesa la enseñanza, la formación docente y los valores. Las guías de Unesco-Unevoc y Cedefop refuerzan esa visión: instituciones que integren competencias verdes y transversales, fortalezcan a sus formadores, conviertan el campus en laboratorio vivo de sostenibilidad y vinculen la innovación aplicada con necesidades reales del entorno. Para Chile, esto significa formar profesionales capaces de trabajar en energías limpias, economía circular, electromovilidad, digitalización, salud, inteligencia artificial, pero también capaces de comprender el impacto social y ambiental de su oficio (Unesco, 2022; Pavlova, 2009; Unesco-Unevoc & Cedefop, 2025).
Identidad católica: densidad, no reducción
En el caso de Duoc UC, su identidad católica, lejos de reducir el horizonte, le da densidad y radicalidad. Gravissimum educationis reconoce la importancia de las escuelas técnicas, especialmente para los más vulnerables. Ex corde Ecclesiae recuerda que la educación superior católica debe formar personas sobresalientes en saber, dispuestas a asumir las responsabilidades más graves de la sociedad. La instrucción sobre la identidad de la escuela católica subraya que la identidad no es obstáculo para el diálogo, sino su condición. Y el papa Francisco ha advertido que la educación no puede reducirse a utilidad ni burocracia: debe ser un proceso integral que ponga a la persona en el centro. La originalidad más profunda de una propuesta técnico-profesional católica reside ahí: no formar solo capital humano, sino personas capaces de unir competencia, servicio, fraternidad, justicia social y cuidado de la casa común (Pablo VI, 1965; John Paul II, 1990; Congregation for Catholic Education, 2022; Francisco, 2019, 2020).
Un proyecto de país
La educación técnico-profesional no es un sector periférico: es uno de los lugares donde Chile puede reencontrar una idea más justa de desarrollo. No desarrollo como simple aumento de productividad, sino como capacidad de una sociedad para ofrecer trabajo digno, cohesión, innovación, movilidad y esperanza. En el caso de Duoc UC, es deseable poseer una institución rigurosa, abierta al mundo del trabajo, comprometida con sus territorios, guiada por evidencia, capaz de acompañar a estudiantes diversos y animada por un humanismo que ponga la técnica al servicio de la persona: ese es el camino.
Nota: Participaron las herramientas ChatGPT, Gemini, Claude para el análisis profundo de la fuentes TP. Del total de ideas encontradas, se seleccionaron varias y se les dio una estructura coherente para presentar el estado del debate sobre lo medular de la educación TP de hoy y de su propuesta de futuro.
Referencias
Cedefop. (2023). The future of vocational education and training in Europe: Synthesis report. Publications Office of the European Union. https://doi.org/10.2801/08824
Congregation for Catholic Education. (2022, 25 de enero). The identity of the Catholic school for a culture of dialogue. Vatican.
Francisco. (2019, 12 de septiembre). Message of His Holiness Pope Francis for the launch of the Global Compact on Education. Vatican.
Francisco. (2020, 15 de octubre). Video message of His Holiness Pope Francis on the occasion of the meeting organised by the Congregation for Catholic Education: “Global Compact on Education. Together to look beyond”. Vatican.
International Labour Organization. (2023). The ILO strategy on skills and lifelong learning 2030. ILO.
International Labour Organization. (2024). Guide for policymakers – Quality apprenticeships recommendation, 2023 (No. 208). ILO.
Juan Pablo II. (1990, 15 de agosto). Ex corde Ecclesiae. Vatican.
McGrath, S., & Yamada, S. (2023). Skills for development and vocational education and training: Current and emergent trends. International Journal of Educational Development, 102, Article 102853. https://doi.org/10.1016/j.ijedudev.2023.102853
Ministerio de Educación de Chile. (2020). Estrategia nacional de formación técnico profesional. Ministerio de Educación de Chile.
OECD. (2023). Building future-ready vocational education and training systems. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/28551a79-en
OECD. (2024). PISA vocational education and training (VET): Assessment and analytical framework. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/b0d5aaf9-en
OECD. (2025). Education at a glance 2025: Chile. OECD.
Pablo VI. (1965, 28 de octubre). Gravissimum educationis. Vatican.
Pavlova, M. (2009). Technology and vocational education for sustainable development: Empowering individuals for the future. Springer.
Unesco. (2015). Recommendation concerning technical and vocational education and training (TVET).
Unesco. (2022). Transforming technical and vocational education and training for successful and just transitions: UNESCO strategy for TVET 2022–2029.
Unesco-Unevoc. (s. f.). Inclusion in TVET: Empowering all learners to thrive. Unesco-Unevoc International Centre for TVET.
Unesco-Unevoc, & Cedefop. (2025). Greening TVET for a greener future: Unesco-Unevoc/Cedefop practical guide.
World Bank, Unesco, & International Labour Organization. (2023). Building better formal TVET systems: Principles and practice in low- and middle-income countries.
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