11 de Octubre, 2021

El trabajo interdisciplinario para avanzar con un sentido verdaderamente humano.

Equipo Editorial Observatorio

Equipo Editorial Observatorio

4 minutos de lectura

Hasta mediados del siglo XX la formación y el trabajo era disciplinario, tendencia marcada desde el siglo XVI como fruto del aumento creciente de los conocimientos. Las personas no tuvieron más alternativa que perfeccionarse en alguna disciplina porque ya era muy difícil tener pretensiones de dominar todo el saber humano.

En el futuro y solo con algunas excepciones, el que aspiraba a un saber universal, a lo más podía acceder a un dominio generalista del conocimiento acumulado. La división de las ciencias humanísticas, exactas o biológicas crecía y se fomentaba. Asimismo, con la primera Revolución Industrial, se fortalece y prevalece la división del trabajo.

También influyó en la educación superior, y sus escuelas, facultades e institutos que comenzaron a especializarse y a enfocarse en los conocimientos que se estimaron propios y como verdaderas rutas autónomas del saber. Se funcionó como si cada Unidad Académica no tuviera que ver con el resto de las carreteras del conocimiento. De este modo, los estudiantes se volvieron, simultáneamente, sabios e ignorantes; es decir, con conocimientos profundos sobre su rama del conocimiento, pero muy ignaros respecto a otras disciplinas. Por medio de la formación general, las instituciones educativas trataron de reaccionar frente a este fenómeno, aunque no con el éxito esperado.

Similar situación sucedió con la Educación Técnico Profesional y en este sub sector de la educación superior el fenómeno de la disciplinariedad fue más subrayado. Lo que importaba era perfeccionar conocimientos duros, específicos de una técnica, para que sus estudiantes pudieran desempeñarse con éxito en su sector de aprendizaje laboral. En definitiva, se trataba de crear la fuerza laboral específica que necesitaban las empresas para obtener su máximo rendimiento. Esto se consideró como indicador visible de la eficacia de la formación técnico profesional.

Pero desde hace tres décadas la situación tanto para las universidades como para la formación técnico profesional ha cambiado. Es de tal magnitud el avance de los conocimientos científicos y tecnológicos que ya no es posible ni siquiera profundizar en toda una disciplina. Por tanto, cada una de las áreas del saber se ha subdividido en varios nichos, ya que cada uno de ellos posee su propia y creciente profundización. Crece la tendencia a ser sabio ignorante, con toda la confusión que esto genera.

En este escenario comenzó a crecer la convicción entre las instituciones formativas que era necesario el trabajo en equipo e interdisciplinario. Es decir, para poder avanzar en el progreso científico, sea este humanístico, matemático o biológico, era indispensable fomentar la existencia de equipos interdisciplinarios para poder enfrentar de una manera más eficiente y eficaz los nuevos problemas del siglo XXI. Ya no era posible desde una disciplina o de una técnica abordar la nueva realidad en formación.

En consecuencia, hoy se debate nuevamente, qué es lo que debe ser obtenido como aprendizajes y cómo deben relacionarse aquellos que acceden y logran conocimientos superiores, sean estos técnicos, profesionales o universitarios. Se trata de saber qué habilidades se necesitan, qué actitudes, qué conocimientos específicos y fortalecer ampliamente el trabajo en equipo, en que cada uno aporta su saber específico para lograr una meta común a todos.

Los científicos, los innovadores y emprendedores necesitan a las humanidades, la ética, la filosofía y la teología. De este modo podrán encauzar los beneficios creativos hacia las personas, entendiendo y respetando su naturaleza y dignidad, y para lograrlo es indispensable que se trabaje en equipos interdisciplinarios. De esta manera, no se divorciarán las distintas rutas del saber y se avanzará hacia un norte común a toda la humanidad, que no es otro que el respeto irrestricto a la irrenunciable dignidad, libertad y sentido trascendente de toda persona.

loader

Deja tu comentario

Nombre y Apellido *

Guardar mi nombre y email en este navegador para la próxima vez que desee comentar.

0 comentarios

Otros artículos de interés

NAVEGAR LA EDITORIAL

4 de Mayo, 2026

El modelo docente TP 2030: Arquitectura de una revolución pedagógica en la era de la doble transición

La educación superior técnico-profesional (ESTP) se encuentra en el umbral de una transformación sin precedentes que va más allá de una simple actualización curricular. Nos enfrentamos a lo que organismos como la OCDE y el Cedefop denominan la doble transición: la digitalización acelerada por la inteligencia artificial (IA) y la urgencia de una economía verde […]

27 de Abril, 2026

El trabajo en la era digital: Entre la promesa y el vértigo

La digitalización ya no es un horizonte: es el suelo que pisamos. Avanza en silencio por cada rendija de la vida laboral como la asignación de turnos, la evaluación del desempeño, la contratación, la coordinación de equipos dispersos, hasta que un día descubrimos que el trabajo mismo ha sido reconfigurado desde adentro. No se trata […]

20 de Abril, 2026

Discurso del Rector Carlos Díaz Vergara en la inauguración del Año Académico de Duoc UC 2026

Muy buenos días a todas y todos. Deseo comenzar estas palabras saludando a quienes nos acompañan hoy de manera presencial: al presidente de nuestro Consejo Directivo, Francisco Gallego; a los miembros del Consejo de Duoc UC; a nuestro Capellán General, Osvaldo Fernández de Castro; a los miembros de la Dirección Ejecutiva; a los directivos de […]