A partir de las experiencias reportadas por sedes, escuelas y direcciones centrales, emerge con claridad el retrato de una institución que ha sabido armonizar la innovación tecnológica con una vocación de servicio consistente y un compromiso ineludible con el desarrollo de los territorios. En un año marcado por transformaciones aceleradas, el desafío no ha sido solo incorporar herramientas, sino integrarlas con sentido, poniendo la formación y las oportunidades al centro. Lo que se aprecia en los relatos compartidos es, precisamente, esa coherencia: la tecnología como medio, la comunidad como propósito y el territorio como horizonte.
Uno de los pilares más relevantes de este año 2025 ha sido el fortalecimiento de la vinculación con el medio. El concepto de triple hélice, es decir, la sinergia entre gremios, industria y academia dejó de ser una aspiración para convertirse en una práctica habitual y permanente. Desde la consolidación de mesas de relaciones territoriales en Puente Alto hasta el impacto de los consejos territoriales en Plaza Vespucio, nuestras sedes han ido desdibujando los límites del recinto cerrado para convertirse en espacios abiertos, activos y conectados con las necesidades reales de su entorno. Esta apertura no se expresa solo en intenciones, sino en resultados verificables: la creación de laboratorios en alianza con referentes industriales como SMC o Mowi, y la articulación de trayectorias formativas con liceos técnico-profesionales, reforzando una ruta más justa y equitativa hacia la educación superior.
En el ámbito académico, la innovación ha operado como catalizador de una experiencia de aprendizaje más segura, pertinente y desafiante. La implementación del proyecto de Realidad Virtual más grande de Latinoamérica en la Escuela de Informática, junto con el posicionamiento de la Simulación Clínica como eje estratégico en el área de Salud, confirma que la tecnología puede ampliar las fronteras del aula y acercar al estudiante a contextos reales de alta complejidad sin exponerlo a riesgos físicos. Del mismo modo, la irrupción de la inteligencia artificial generativa se ha adoptado con un enfoque pedagógico: no como reemplazo del criterio docente, sino como un apoyo para personalizar retroalimentaciones, acompañar procesos y detectar brechas de aprendizaje en tiempo real. En estas iniciativas se reconoce una convicción: la innovación cobra valor cuando fortalece la calidad, profundiza la comprensión y mejora la experiencia formativa.
La gestión institucional, por su parte, ha avanzado hacia una cultura de mayor agilidad y democratización del acceso a datos. El cierre del Plan de Desarrollo 2021-2025, con una ejecución presupuestaria del 103%, no solo habla de eficacia, sino también de disciplina y capacidad de priorización. A la vez, abre paso a una nueva Estrategia 2026-2030 construida de manera participativa, con la contribución de más de 5.700 personas, reafirmando que las decisiones estratégicas se fortalecen cuando incorporan voces diversas. En este marco, el robustecimiento del Gobierno de Datos permite hoy que docentes y directivos tomen decisiones mejor informadas para impulsar la retención y la progresión estudiantil, apoyándose en sistemas de alertas tempranas y mensajería automatizada que facilitan un acompañamiento oportuno.
Sin embargo, más allá de los indicadores y la gestión, 2025 ha consolidado una idea esencial: el estudiante está en el centro, desde una perspectiva humana e integral. Programas como “Tu Primer Paso” han redefinido la fidelización, entendiéndola como acompañamiento vocacional auténtico, cercano y sostenido. A esto se suma la expansión de la modalidad virtual sincrónica, que ha entregado flexibilidad real para que miles de estudiantes puedan compatibilizar estudio, trabajo y vida familiar. Y el bienestar socioemocional, potenciado por herramientas digitales como la sección de salud mental en la App Vivo, refuerza una convicción profunda: la formación de calidad es inseparable del cuidado de la persona.
Confiamos en que este Boletín N°76 contribuya a la memoria institucional y a una reflexión compartida de toda nuestra comunidad. Descubrir y comunicar nuestros hitos recientes no es solo registrar logros: es visibilizar aquello que valoramos, reconocer la gestión explícita de miles de personas y reafirmar el sentido de nuestro quehacer: formar personas para un mejor país.
Ver Boletín N°76: https://observatorio.duoc.cl/boletin/boletin-n76-gestion-duoc-uc-2025-sinergia-entre-el-impacto-territorial-la-vanguardia-academica-y-la-excelencia-estrategica-institucional/
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