22 de Octubre, 2018

¿Por qué es necesaria la oración si Dios es todopoderoso?

Gonzalo Zanetta Benguria

Gonzalo Zanetta Benguria

Especialista en Cultura Cristiana de Duoc UC

5 minutos de lectura

‘Dios, que te creo sin ti, no te salvará sin ti’

San Agustín de Hipona.

En el contexto del Mes del Rosario, el Papa Francisco ha encomendado especialmente a los fieles del mundo, la práctica de esta piedad. Asimismo, ha pedido que recitemos dos tradicionales plegarias: Sub Tuum Praesidium (Bajo tu amparo) y la Oración a San Miguel. La petición del Santo Padre busca ser un acto de comunión y penitencia para los momentos de dificultad y desafío que enfrenta la Iglesia Católica.

Al respecto, surge la pregunta ‘¿por qué rezamos si Dios es todopoderoso?’, o en otras palabras, ‘¿por qué Dios quiere nuestra oración si Él puede transformar las cosas sin necesidad de ella?’. Así, conviene tener en cuenta algunas consideraciones:

El hombre es libre

Dios creó al hombre dotándolo de la iniciativa y del dominio de sus actos, de modo que busque a Dios sin coacciones. Así, San Ireneo de Lyon, señala que ‘el hombre es racional, y por ello semejante a Dios; fue creado libre y dueño de sus actos’. Respecto al tema en cuestión, hay dos aspectos fundamentales sobre la libertad que nos parece importante destacar: el primero, son los actos libres del hombre, toleradas por Dios en respeto de nuestra libertad, los que han causado el mal y el escándalo en la Iglesia.

El segundo, el Santo Padre nos invita a hacer oración para, desde nuestra libertad, discernir cuál es la voluntad de Dios y obtener la constancia para cumplirla. Esto se hace especialmente patente en una de las peticiones que hacemos en la oración que nos enseñó el Señor, el Padre Nuestro: hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo. Reflexionando sobre esta frase, San Juan Crisóstomo señala que al elevar esta súplica pedimos para que el error sea desterrado de la Tierra, que la verdad reine en ella, que el vicio sea destruido en ella, que la virtud vuela a florecer en ella y que la Tierra ya no sea diferente el Cielo.

De la oración brota la confianza y la luz

A través de la oración debemos ser capaces de llevar ante Dios nuestros cansancios, el sufrimiento de ciertas situaciones, de ciertas jornadas, el compromiso cotidiano de seguirlo, de ser cristianos, así como el peso del mal que vemos en nosotros y en nuestro entorno, para que Él nos de esperanza, nos haga sentir su cercanía, nos proporcione un poco de luz en el camino de la vida.

Tal como Jesús lo hizo en el Huerto de los Olivos, los cristianos debemos pedir ‘¡Abbá! Tú lo puedes todo, aparta de mí este cáliz. Pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres’. De esta pequeña oración, nos enseña Benedicto XVI, surgen tres pasajes reveladores: primero, Abbá es la expresión que usaban los niños para dirigirse a su padre, expresando así la relación de Jesús con Dios: una relación de ternura, de afecto, de confianza y de abandono. Segundo, al decir, ‘tú lo puedes todo’ da cuenta de la omnipotencia de Dios; asimismo, introduce una petición en la que aparece el drama de la voluntad humana de Jesús ante la muerte y el mal: «Aparta de mí este cáliz». Hay una tercera expresión de la oración de Jesús, y es la expresión decisiva, donde la voluntad humana se adhiere plenamente a la voluntad divina. En efecto, Jesús concluye diciendo con fuerza: ‘pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres’.

Ora et labora

De acuerdo al lema de la tradición benedictina debemos orar como si todo dependiese de Dios y trabajar como si todo dependiese de nosotros. Puede parecernos que la petición de oración del Papa Francisco se centra solo en la oración y olvida las acciones que deben emprenderse para salir de la crisis. Sin embargo, la Tradición de la Iglesia enseña que debemos orar para obrar iluminados por la Gracia de Dios, debemos luchar contra el mal, contra la injusticia, contra el pecado, los cristianos debemos lanzarnos por todos los caminos de la tierra, para ser sembradores de paz y de alegría con nuestra oración y con nuestras obras.

Conclusión

A modo de conclusión podemos decir que Dios, respetando nuestra libertad, permite el mal; sin embargo, solo Él es capaz de sacar un bien este. A través de nuestra oración, Dios nos invita a confiar en Él y a discernir los mejores caminos para actuar conforme al bien.

La Dirección de Pastoral y Cultura Cristiana invita a todos los miembros de Duoc UC a sumarse a la invitación del Papa Francisco de rezar por la Iglesia, para junto a Dios emprender un camino que permita reparar el mal causado, devolver la confianza, prevenir para el futuro y obtener de esta crisis frutos abundantes de santidad.

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