A menudo nos preguntamos si efectivamente existen diferencias entre quienes cursan estudios en una escuela o sede en particular, y si esas diferencias explican, al menos en parte, los distintos resultados académicos y la manera en que cada estudiante vive su paso por Duoc UC. En un contexto de creciente diversidad estudiantil en la educación superior, esta pregunta cobra especial relevancia. Hoy las instituciones reciben un perfil de estudiantes más heterogéneo con trayectorias, experiencias y condiciones de vida muy distintas (Brunner y Miranda, 2016; OECD, 2017; Donoso-Díaz et al., 2018; Venegas-Muggli, 2019), lo que desafía la idea de un estudiante tipo y releva la necesidad de comprender de mejor manera quiénes son nuestros estudiantes y qué apoyos requieren para desarrollar trayectorias exitosas.
En base a este desafío, se realizó un análisis de clúster mediante la técnica estadística de k-means, con el objetivo de identificar perfiles estudiantiles presentes en Duoc UC a partir de características sociodemográficas, académicas y contextuales. Los resultados evidencian que no existe un solo grupo de estudiantes, sino distintas trayectorias que enfrentan, a su vez, desafíos diversos y, por tanto, requieren estrategias de acompañamiento específicas. A continuación, presentamos los perfiles de estudiantes identificados en este análisis.
Clúster 1: Trayectorias de primera generación
Este grupo está compuesto mayoritariamente por estudiantes jóvenes, hombres, de jornada diurna y con una salida reciente de la educación media. Si bien presentan condiciones de ingreso más tradicionales al continuar una carrera en educación superior luego de su educación secundaria, destaca la importante presencia de estudiantes de primera generación y pertenecientes a los primeros deciles de ingreso, lo que los posiciona como un grupo especialmente relevante desde la perspectiva de equidad y acompañamiento académico.
La literatura ha mostrado que los estudiantes de primera generación suelen enfrentar mayores barreras de integración académica, asociadas a menores niveles de capital cultural y social para desenvolverse en la educación superior (Pascarella et al., 2004; PNUD, 2017; Manzi y Santelices, 2018; Juárez y Gallardo, 2022; Patterson et. al., 2023). Asimismo, presentan mayores niveles de incertidumbre respecto a las dinámicas institucionales y mayores riesgos de desvinculación temprana (Tinto, 2012).
A este grupo pertenecen el 56% de los hombres matriculados, el 35,3% de las mujeres, el 47,8% de los estudiantes de primera generación y el 48,2% de los estudiantes pertenecientes a los deciles 1 al 6. Además, sus integrantes poseen en promedio 20 años y una nota de enseñanza media (NEM) de 5,3.
A nivel de escuelas, observamos una predominancia de este perfil en Ingeniería, Medio Ambiente y Recursos Naturales, Construcción y Salud y Bienestar, donde cerca de la mitad de los estudiantes presentan estas características. Mientras, a nivel de sedes también observamos una mayor presencia de este perfil estudiantil en Plaza Norte, Puente Alto, Maipú, Melipilla y San Bernardo.
Desde el punto de vista de las necesidades de acompañamiento, este grupo podría requerir un mayor apoyo académico debido a brechas de aprendizaje previas. En este sentido, herramientas como el Centro Virtual de Aprendizaje, tutorías académicas, acompañamiento psicopedagógico y la gestión mediante el Panel de Progresión puede contribuir significativamente a fortalecer sus trayectorias.
Adicionalmente, la predominancia de estudiantes de menores ingresos releva la importancia de fortalecer la asesoría en financiamiento y beneficios estudiantiles. La tensión entre progresión académica y mantención de beneficios como la gratuidad, vuelve especialmente relevante el acompañamiento continuo, considerando que situaciones de reprobación o retraso académico podrían transformarse en factores de abandono por imposibilidad de asumir costos asociados a la continuidad de estudios una vez perdidos los beneficios estatales por extensión de la duración formal de la carrera.

Imagen N°1: Resumen clúster 1. Elaboración propia.
Clúster 2: Trayectorias de consolidación académica
Este grupo representa un perfil con mayor equilibrio en variables sociodemográficas y mejores indicadores académicos de entrada. Este grupo presenta una menor carga de responsabilidades familiares y de cuidado, enfrentando, desde esta perspectiva, menos obstáculos para su progresión académica. Asimismo, podría disponer de mayor tiempo y flexibilidad para participar en actividades extracurriculares o complementarias.
A este clúster pertenece el 34,3% de los hombres matriculados en Duoc UC, el 46,5% de las mujeres, el 35,2% de los estudiantes de primera generación y el 38,7% de los estudiantes pertenecientes a los deciles 1 al 6. La edad promedio de este grupo también es de 20 años; no obstante, presentan un rendimiento académico de ingreso significativamente superior al clúster 1 y 3, con una nota promedio de enseñanza media de 6,0.
Respecto de las escuelas con mayor presencia de este perfil, destacan Diseño, Comunicación y Turismo y Hospitalidad, donde cerca de la mitad de los estudiantes corresponden a este grupo. A nivel de sedes, Concepción, San Carlos de Apoquindo y Viña del Mar presentan una mayor concentración de estudiantes pertenecientes a este clúster.
De acuerdo con sus características de entrada, este grupo podría enfrentar menores brechas en su progresión académica. Sin embargo, la literatura ha señalado que el fortalecimiento del sentido de pertenencia y el involucramiento institucional constituyen factores relevantes para favorecer la persistencia estudiantil incluso en perfiles con trayectorias más estables (Kuh et al., 2005; López et al., 2023).
En este contexto resulta especialmente relevante generar instancias que potencien su participación y liderazgo institucional, mediante ayudantías, actividades extracurriculares, deportes, experiencias de voluntariado y espacios de vinculación con sus carreras. Este tipo de iniciativas no solo fortalece la experiencia estudiantil, sino que también favorece el desarrollo de habilidades transversales y el compromiso con la institución.

Imagen N°2: Resumen clúster 2. Elaboración propia.
Clúster 3: Trayectorias de conciliación
El tercer grupo presenta características particularmente diferenciadas. Está compuesto mayoritariamente por mujeres de mayor edad, con alta presencia de responsabilidades laborales y de cuidado, incluyendo jefatura de hogar. Este perfil concentra importantes exigencias extraacadémicas, posicionándose como un segmento prioritario para estrategias de retención y apoyo diferenciado.
La literatura considera a este grupo dentro de la categoría de estudiantes “no tradicionales”, es decir, personas que compatibilizan estudios con trabajo, maternidad y paternidad, cuidados u otras responsabilidades familiares (Schuetze & Slowey, 2002). Diversos estudios han mostrado que estos estudiantes enfrentan mayores tensiones para sostener sus trayectorias académicas, requiriendo instituciones más flexibles y capaces de adaptarse a contextos diversos.
A este clúster pertenece el 9,7% de los hombres matriculados, el 18,2% de las mujeres, el 17% de los estudiantes de primera generación y el 18,2% de los estudiantes pertenecientes a los deciles 1 al 6. La edad promedio de sus integrantes es de 36 años y su NEM promedio corresponde a 5,3.
Las escuelas donde existe mayor predominancia de este perfil son Construcción, Administración y Negocios y Salud y Bienestar. Mientras, las sedes con mayor presencia corresponden a Plaza Oeste, San Bernardo, Alameda y Melipilla.
En este caso, si bien las dificultades económicas podrían ser menos predominantes, las responsabilidades familiares, laborales y los años transcurridos desde el egreso de enseñanza media podrían transformarse en factores que dificulten su progresión académica.
Por este motivo uno de los principales desafíos institucionales para este grupo es avanzar en mayores niveles de flexibilidad. En este sentido, la implementación desde el segundo semestre del 2025 de medidas extraordinarias de justificación de asistencia constituye un apoyo relevante. Asimismo, la implementación de la Ley “Yo Cuido, Yo Estudio” y sus beneficios asociados a asistencia reducida, recalendarización de evaluaciones e inscripción priorizada de asignaturas, representa un avance importante para responder a sus necesidades específicas.
A ello debieran sumarse otras estrategias complementarias, como recursos virtuales asincrónicos, modalidades híbridas, acompañamiento socioemocional y programas de apoyo focalizados en conciliación y bienestar estudiantil.

Imagen N°3: Resumen clúster 3. Elaboración propia.
Distintas trayectorias requieren apoyos diferenciados
Si bien existen perfiles estudiantiles con mayor presencia en determinadas escuelas y sedes, estos grupos se encuentran distribuidos transversalmente en toda la institución. Esto evidencia que las necesidades de acompañamiento no responden únicamente a variables académicas o disciplinares, sino también a características personales, sociales y contextuales que atraviesan las trayectorias estudiantiles.
En este escenario, avanzar hacia estrategias de apoyo más focalizadas y pertinentes se vuelve un desafío prioritario. La evidencia sobre el éxito estudiantil ha mostrado que las instituciones más efectivas son aquellas capaces de reconocer la diversidad de experiencias de sus estudiantes y responder mediante apoyos diferenciados, oportunos y articulados a lo largo de toda la trayectoria formativa (Tinto, 2012; Kuh et al., 2005). Desde esta perspectiva, no todos los apoyos son igualmente pertinentes para todos los estudiantes. Por el contrario, la sobrecarga de información indiferenciada puede disminuir la capacidad de los alumnos y alumnas para identificar los recursos realmente relevantes para sus necesidades particulares.
En este contexto, resulta fundamental avanzar hacia modelos de acompañamiento más personalizados, capaces de activar apoyos específicos según características, comportamientos y momentos críticos de la trayectoria académica. Hoy ya contamos con herramientas relevantes, como el Panel de Progresión, que permite identificar grupos de estudiantes con características similares y monitorear determinados factores de riesgo. Esto ha contribuido a fortalecer la gestión personalizada y la toma de decisiones basadas en evidencia. No obstante, el desafío siguiente consiste en profundizar la segmentación de estrategias, avanzando hacia comunicaciones más focalizadas, mecanismos preventivos y programas de acompañamiento diferenciados según las necesidades específicas de cada perfil estudiantil.
Comprender quiénes son nuestros estudiantes y cómo evolucionan sus necesidades durante la carrera permite avanzar hacia un acompañamiento más pertinente, oportuno y centrado en las personas. En un contexto de creciente diversidad estudiantil, conocer mejor las trayectorias no solo mejora la capacidad institucional de apoyar la progresión académica, sino que también constituye una condición fundamental para construir una educación superior más equitativa, inclusiva y orientada al éxito estudiantil.
Referencias
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