16 de Mayo, 2022

Saber más de nuestros estudiantes para acompañarlos en el logro de aprendizajes exitosos para su futura empleabilidad y ser mejores personas.

Equipo Editorial Observatorio

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Hasta fines del siglo XX el éxito en el aprendizaje de los estudiantes se reducía a encontrar las mejores estrategias que pudieran mejorar el acto de enseñar de los docentes. También se avanzó en optimizar la infraestructura en aulas y sitios de descanso, así como proveer de más libros a las bibliotecas. Las instituciones que hacían esto se entendía que tendrían éxito en el saber adquirido de sus alumnos y alumnas.

Sin embargo, pese a ser un avance notorio, los aprendizajes no se perfeccionaron en los niveles deseados por las mismas instituciones educativas ¿Por qué no sucede lo esperado y deseado, pese a tomar las decisiones correctas? Es una pregunta fácil de pronunciar, pero cuya respuesta es muy compleja. Su dificultad radica que hasta hoy no hemos podido saber cuáles son todos los elementos y factores que inciden en el aprendizaje de cada una de las personas, de cómo abordarlos, de observar sus vínculos y de su integración en el acto de aprender. Y si pudiéramos conocerlos todos, surgiría el valor de la libertad que podría provocar que alguien no deseara aprender.

Pero no solo nos encontramos con factores internos, individuales, propios de cada una de las personas. Existen también causas exógenas que están directamente relacionadas con el ambiente cultural familiar, comunal, regional, del país y del mundo. También nos afecta, positiva o negativamente, la economía, la política, las distintas visiones intelectuales familiares y nacionales, entre otros factores incidentales.

El deseo de saber qué y cuánto efectivamente aprenden los estudiantes es un desafío permanente desde que existe la educación formal en la historia de humanidad. Durante siglos hemos avanzado como especie humana en tratar de dar respuesta a estas preguntas. A veces avanzamos en otros momentos retrocedemos, pero aún nos esforzamos buscando conocer con más precisión cada uno de los factores y elementos influyentes y que, al poder comprenderlos, mejoren nuestra posibilidad de lograr más calidad educativa.

En la medida que avanzan en años de existencia, las instituciones educativas mejoran su experiencia educativa. Saben qué es lo que no da resultados positivos e intentan no repetir acciones bien intencionadas, pero probadamente ineficaces. De esto se trata tener un concepto de calidad correcta y asumida institucionalmente.

Hoy tenemos más ciencia y más tecnología aplicada que nos puede ayudar a conocer con más precisión en qué consiste el proceso de enseñanza y aprendizaje. Tenemos mucha más información a disposición de los que desean aprender gracias al avance de internet y de innumerables softwares. Con el aterrizaje de la inteligencia artificial y las posibilidades ciertas de analizar ingente información y datos, podemos tener acceso posible a ciertas respuestas que nuestras capacidades humanas hasta ahora no nos podían revelar y menos comprender.

Las instituciones líderes en el mundo se están dotando de equipamiento material y profesional para fortalecer el estudio científico de su accionar educativo. Intentan aprovechar los avances para mejorar su calidad institucional en diversas áreas de su quehacer. Asimismo, comprenden que la evolución histórica de la humanidad se dirige a un estadio en que la física cuántica hará posible la creación de realidades impensadas solo hace algunos años.

En tal sentido, las columnas de esta semana nos muestran algo de lo que Duoc UC está haciendo para ingresar a esta carretera de más y mejor conocimiento de nuestros estudiantes, para que las decisiones que se tomen en el futuro relacionadas con el progreso de los aprendizajes de aquellos, tenga el respaldo y la evidencia necesaria para dar ese salto de lograr más y mejores aprendizajes en estos.

Por último, no basta con tener los datos y suficientemente analizados, se necesita que exista conexión estructural entre las distintas áreas académicas y administrativas para que actúen como un cuerpo felizmente integrado y con claridad de cuál es su misión institucional. Esto último es unos de los objetivos del actual Plan de Desarrollo 2021-2025 y de la cultura organizacional que se desea promover.

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