25 de Julio, 2022

Algunos desafíos actuales y futuros de la Educación Técnico Profesional y su aporte estratégico postpandemia en Chile.

Equipo Editorial Observatorio

Equipo Editorial Observatorio

4 minutos de lectura

La Educación Técnico Profesional, como nivel de estudios considerado de nivel superior en el mundo, no tiene más de 100 años de existencia. En el caso de Chile, alcanzó este estatus recién en 1981. En este siglo ha aumentado la voluntad política de diferentes países en el mundo al darle más importancia estratégica a este tipo de estudios. Muchos gobiernos en el planeta coinciden en al menos tres sentidos, de que este subsector de la educación superior está llamado a cumplir un rol preponderante en sus países.

El primero de ellos dice relación con las posibilidades reales que este tipo de estudios tiene para mejorar la empleabilidad de los sectores medios y vulnerables. Su educación práctica y estrechamente vinculada con las necesidades actuales y futuras de las empresas, la convierte en un subsector estratégico para lograr más crecimiento económico, bienestar y movilidad social para estos sectores socioeconómicos.

En segundo lugar, dado el avance de la ciencia y tecnología, este subsector es clave para insertar a sectores no universitarios a la revolución 4.0 y 5.0. Sabemos que la cultura en sus diferentes manifestaciones sean estas políticas, económicas, sociales, está en un proceso de transformación de una magnitud que hasta hoy no podemos imaginar de cuál será su cuerpo final. Pues bien, los países necesitan que porcentajes significativos de la población accedan a esta nueva realidad científica y tecnológica que ya impacta y que será más significativo su efecto en los siguientes años. Se necesita formar a la nueva generación para este futuro que ya anuncia presencialidad y la Educación Técnico Profesional debe y se le pide cumplir un rol muy relevante en este desafío para todos los países.

Ejemplo de esto podemos observar en los gobiernos de Australia, Canadá, China, Inglaterra, Singapur, entre otros, que le están asignando un rol muy relevante a la Educación Técnico Profesional para acompañar a las Pymes en su desarrollo e inserción en las revoluciones 4.0 y 5.0. Consideran que este tipo de instituciones y estudios deben ayudar con eficacia a pequeñas y medianas empresas a actualizarse en su diseño, capacitación e introducción de moderna tecnología a su quehacer diario. Se concluye que, sin el aporte activo y estratégico de estas instituciones educativas, el crecimiento y mejoramiento del bienestar de los países será bastante menor al deseado.

En tercer lugar, en los países mencionados, se le está solicitando a la Educación Técnico Profesional que participe activamente y de manera creciente en investigación aplicada e innovación. Este foco es nuevo ya que durante el siglo XX no se les exigió a las instituciones técnico profesionales como un objetivo de su quehacer. Se estima que dado su énfasis en el aprender haciendo, las características de sus docentes y estudiantes podrían tener más habilidades para detectar y aportar posibles soluciones e innovaciones concretas a los problemas que son más recurrentes en las empresas.

Dado lo anterior, en los países mencionados la Educación Técnico Profesional, está recibiendo importantes aportes financieros y consideraciones presupuestarias positivas de los gobiernos, con sumas cuantiosas que ya son posibles de visualizar en China e Inglaterra, porque han concluido que, sin este tipo de instituciones, no pueden aspirar a más desarrollo y bienestar en un mundo postpandemia.

En un planeta inserto en profundos cambios tecnológicos y científicos, con problemas emergentes en materia climática, crisis alimentaria, decrecimiento de la tasa de natalidad y extensión de la vida humana, con demandas crecientes de más bienestar material, de ingente información y conocimientos accesibles en internet, de un aumento de la demanda de capacidades y competencias de orden superior, entre otras necesidades, el sistema universitario que posee otra esencialidad y fines, no es capaz de satisfacer la demanda de estudios superiores que requiere hoy nuestro país. Por tanto, se requiere avanzar en potenciar y fortalecer la ETP pública y privada, porque estas son esenciales para preparar a los trabajadores del futuro, acercándolos y proporcionándoles las capacidades y conocimientos que se requerirán, y así detener un problema inédito en la historia y de suma gravedad: que podrían existir seres humanos sin los conocimientos y habilidades para prestar servicios laborales en cualquier empresa o rubro económico en un futuro cercano y, por tanto, con impedimentos relevantes de lograr un trabajo que les permita vivir.

loader

Deja tu comentario

Nombre y Apellido *

Guardar mi nombre y email en este navegador para la próxima vez que desee comentar.

0 comentarios

Otros artículos de interés

NAVEGAR LA EDITORIAL

29 de Mayo, 2026

Editorial Boletín N°78: Pacto Educativo Global: Brújula para Duoc UC

El Boletín N°78 nos sitúa ante una pregunta decisiva para Duoc UC: ¿qué significa educar hoy, como institución católica técnico-profesional, en medio de una crisis cultural, social, digital, ambiental y espiritual que afecta profundamente la vida de las personas? La respuesta que atraviesa sus distintas columnas es clara: el Pacto Educativo Global no debe entenderse […]

18 de Mayo, 2026

Conocer a nuestros estudiantes: Una responsabilidad institucional y de país

Toda institución de educación superior que aspire a cumplir una misión pública debe comenzar por una pregunta esencial: ¿a quiénes estamos formando? Durante años, gran parte de la educación superior fue diseñada sobre la idea de un estudiante relativamente homogéneo, con trayectorias lineales y disponibilidad plena para estudiar. Hoy esa figura resulta insuficiente para comprender […]

11 de Mayo, 2026

Naturaleza y futuro de la Educación Superior Técnico-Profesional: del saber hacer al conocimiento aplicado transformador

La afirmación clásica de que la Educación Superior Técnico-Profesional (ESTP) forma para el trabajo sigue siendo válida, pero hoy resulta incompleta. En el siglo XXI, formar para el trabajo no puede significar preparar a una persona solo para ejecutar tareas definidas por una industria en un momento determinado. Significa formar personas capaces de comprender sistemas […]