31 de Julio, 2026

¿Cómo es posible transmitir la fe en la sala de clases?

Richard Zúñiga Cerón.

Richard Zúñiga Cerón.

Docente de la Escuela de Administración y Negocios de la sede Plaza Oeste de Duoc UC.

10 minutos de lectura

Este breve escrito aborda la pregunta de si es posible transmitir la fe en la actualidad. Para ello remito al libro ¿Cristianismo latinoamericano exculturado? El desafío de una rearticulación teológico-espiritual. donde los editores, el sacerdote jesuita Carlos Álvarez, Cristoph Theobald y Hernan Rojas, recopilan varios artículos de un coloquio organizado por el Instituto de Teología y Estudios Religiosos de la Universidad Alberto Hurtado y el Instituto de Ciencias Religiosas y Filosofía de la Universidad Católica del Norte en noviembre de 2022. Uno de estos articulo es de Román Siebernock: “¿Cómo es posible la transmisión de la fe hoy?”. Primero se plantea lo que es la fe, luego algunas ideas de cómo ciertos métodos promueven la fe, —pero que no son suficientes, ya que la fe se trata de algo que solo acontece— y, finalmente, se articulan ideas de cómo abordar este proceso de transmisión de fe, en la labor docente en Duoc UC.

Planteamiento de Román Siebenrock

Román Siebenrock, un teólogo católico austriaco contemporáneo, de la Facultad de Teología de la Universidad de Insbruck, en Austria, propone que la transmisión de la fe acontece como un despliegue de la gracia de Dios y no como un mensaje elaborado por la humanidad, o como una experiencia o una forma de saber que se transmite y, producto de esa transmisión, nos hacemos hombres de fe y la adoptamos como un pilar que nos sustenta. Siebernrock, dice que la fe es “el don gratuito” y “Dios mismo se nos acerca y nos asume en su vida”. Es gracias al don y el acercamiento de Dios que existe el cristianismo, de lo contrario, no habría tenido lugar en la historia. Así, la fe “acontece en cada ocasión de modo nuevo y distinto”, lo que hace surgir la pregunta: ¿la fe se transmite como “algo” que está al alcance y “se entrega a través del traspaso de un paquete, una experiencia o una forma de vida”?

Lo único permanente es la palabra que Dios, que se hace ver a través de los signos de los tiempos, que el mismo ser humano debe ser capaz de ver e interpretar, y el insumo para ello es la fe, un don gratuito de la gracia de Dios, que se presenta en todo momento. Pero ¿cómo se presenta? Lo hace “con una coloración nueva y lo hace de manera sorprendente”. ¿Cuáles son esos colores y cuál es la sorpresa? Para responder se hace necesaria la fe y esta es transmitida de una manera especial y única y no como un “paquete” que se recibe, se abre y abracadabra, aquí está la fe. Entonces la “pregunta teológica” vital es: ¿Cómo se transmite la fe hoy? A continuación,se explican tres aspectos que abordan esta cuestión, respaldadas en los planteamientos de Román Siebenrock.

Aspecto 1: Contribución de la memoria cultural a la fe

En esta parte cabe preguntarse qué es la memoria cultural. Esta es un canal para la transmisión de la fe, que parte con la transmisión “oral de los testigos vivos a la memoria cultural, para que el recuerdo no desaparezca”. En esta memoria cultural hay una pedagogía y conocimiento de Dios, el que inicia la fe verdadera. La memoria cultural tiene como elemento primario y esencial los testigos vivos y sus relatos, que dieron origen al nuevo testamento. Esto es el “canon cristiano de la biblia”. Luego está un “cuerpo experto en la interpretación” del canon cristiano de la biblia, constituido por la teología. También es parte de la memoria cultural “un ministerio decisional”, constituido por un episcopado que toma decisiones. Y, finalmente, “formas rituales que traen al presente pasado la memoria”. Estos cuatro elementos dan forma a una institucionalidad de la memoria cultural de la fe, pero no es transmisión pura de la fe, sino más bien un medio, canal o instrumento que apoya la transmisión de la fe y estimula hacia una actitud abierta y de búsqueda, para encontrarla y vivirla en tiempos en que la angustia y la tristeza están presentes en la humanidad. Con respecto a esto, solo habrá fe en la medida que el creyente se dispone hacia ella.

Aspecto 2: La teología de los signos de los tiempos guía hacia la fe

Otra vía de transmisión de la fe es la teología de los signos de los tiempos, que tiene la “tarea de interpretar los desarrollos significativos del presente histórico a la luz del evangelio”. Esta vía utiliza el “canon cristiano de la biblia”, que sostiene que “el reino de Dios, Cristo, permanece presente en y entre nosotros”. Para ello Siebenrock menciona algunos desarrollos de nuestros tiempos, como, el cambio climático, la guerra de Rusia contra Ucrania, entre otros desarrollos, que “no solo serian delineados como catastróficos, sino propagados como promesa de vida y una nueva humanidad”. Así, la iglesia tiene un rol importante al ser portadora de mensajes de fe, frente “a las angustias y tristezas de todos los seres humanos” generadas por “las fuerzas decisivas de transformación de la modernidad”. En este sentido, el “cuerpo experto en la interpretación” del canon cristiano de la biblia, debe saber comunicar cómo Cristo está presente en los desarrollos de la modernidad, para que se transmita la fe entre la angustia y la tristeza, que generan incertidumbre y sin sentido en la humanidad.

Este segundo canal de transmisión de fe, signo de los tiempos, al igual que la memoria cultural, tampoco es una transmisión pura de fe, sino que también es un medio o instrumento para apoyar la semilla actitudinal de buscar la fe como un pilar fundamental para vivir tiempos complejos e inciertos.

Aspecto 3: Los ejercicios ignacianos disponen una actitud de búsqueda de la fe

Román Siebenrock se plantea la siguiente pregunta:

“¿Qué valor pueden tener los ejercicios espirituales en este contexto tan complejo y diferenciado?”.

Su respuesta fue que “debieran habilitar a las personas para encontrar respuestas autónomas y responsables a los desafíos”. Con respecto a esto, Siebenrock afirma que “los ejercicios ofrecen un camino para que cada persona ordene su vida, conducida por la pregunta acerca de la voluntad de Dios para ella”. Así, continua: “Ignacio está convencido de que Dios quiere tratar directamente con cada una de sus creaturas. Nadie puede inmiscuirse en ese dialogo íntimo de Dios con cada persona”. Para este dialogo la creatura debe ser acompañada en el ejercicio, y no ser interferida en “el acontecer interior entre Dios y la creatura”, ni “movido a un camino espiritual especial”, ya que de ser conducido y guiado intencionalmente por el que acompaña en el proceso, se puede dar una “imitación dañina” y “lo que para uno pudo ser de ayuda, puede no ayudar a otro”. De este modo Siebenrock sostiene que “la iglesia acompaña y no determina”, generándose “libertad de conciencia y de religión” en el ser humano.

Así se puede apreciar que los ejercicios ignacianos, también constituyen un medio para alcanzar la fe, pero no entregan el “paquete” de la fe para vivir en el mundo moderno, complejo y contradictorio.

Conclusión

Ya planteadas las ideas anteriores puedo concluir, a partir de la pregunta“¿es posible latransmisión de la fe hoy?”, que la fe no constituye un paquete que entrega certezas, sino por el contrario, la fe solo acontece por gracia. Se puede afirmar que la fe es un misterio y asumirla es vivir uno muy dinámico, donde dicho acontecer es una relación personal con Dios, en que la gracia divina toma siempre la iniciativa y se ofrece para acontecer únicamente cuando, —desde nuestra propia deliberación, como un acto consciente en libertad—, decidimos entrar en ese misterio de fe, de tal forma que inauguramos una “página nueva” e irrepetible, en que —desde nuestra perspectiva— todo es y se hace diferente. Nuestro deber como cristianos, es crear una “página nueva” para el diario vivir, ayudando a otras personas con nuestra fe a alcanzar lo que esperan.

Esta perspectiva invita a escudriñar con cautela cada signo de los tiempos, donde el desencanto, la vulnerabilidad y la crisis de sentido que experimenta la humanidad, —particularmente los jóvenes contemporáneos ante las amenazas del vertiginoso avance tecnológico, las crisis institucionales y la incertidumbre—, no es un obstáculo, sino más bien un puente donde el misterio de Dios sale al encuentro para todo aquel que se atreva a cruzar a través de ellos. Esto obliga a que todo líder que guía abandone los discursos de autoridad y se configure como un “programa de búsqueda,” capaz de conectar con las “angustias y tristezas de los hombres de nuestros días”.

Bajo estos planteamientos, hacer docencia en Duoc UC adquiere una dimensión completamente nueva. El aula, además de ser un espacio de instrucción y formación disciplinar, es también una esfera que invita a transformarse en un escenario donde se respeta la singularidad de cada estudiante ante Dios. Guiar al alumno a vivir el misterio de la fe implica que, como docentes, asumamos la pedagogía ignaciana del acompañamiento y la autorretracción, esto es, preparamos el terreno, ofrecemos herramientas para “buscar y hallar” ese “algo” (fe), pero damos un paso al costado para proteger la “libertad de conciencia” y no interferir en el proceso interior y autónomo del estudiante con la verdad, la fe y Dios.

Llegado a este punto, me planteo la siguiente pregunta: dado que la fe es un misterio que acontece, ¿puede impactar en los técnicos y profesionales que nuestra sociedad necesita?

A ella respondo con un sí categórico. La sociedad no necesita personas que repitan procesos, sino técnicos y profesionales con capacidad de discernimiento y sentido crítico frente a las crisis globales. Cuando la fe acontece como una experiencia mística y personal de gratuidad, y no como una imposición, dota al egresado de una estructura humana diferenciadora: toma decisiones bajo presión, evitando el colapso de la frustración y hace sus actividades con una perspectiva edificante, cuidando de si y de los otros, opacando el fracaso con la esperanza. Así, técnicos y profesionales aportan de manera diferente a la sociedad, producto de haber aprendido en su proceso de formación a vivir el misterio de la fe, que los lleva a transformarse en profesionales preocupados por los demás y por la sociedad.

Bibliografía

Theobald, C., Álvarez, C., & Rojas, H. (Eds.). (2025). ¿Cristianismo latinoamericano exculturado? El desafío de una rearticulación teológico-espiritual. Ediciones Universidad Alberto Hurtado.

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