Durante años, Duoc UC ha desarrollado distintas estrategias de apoyo docente que han fortalecido la práctica pedagógica y permitido avanzar en la consolidación del Modelo Educativo. Sin embargo, el contexto actual presenta un nivel de complejidad mayor.
El avance de la inteligencia artificial, la transformación de los entornos laborales y las nuevas expectativas de los estudiantes exigen que el desarrollo docente deje de ser un complemento y se consolide como un elemento central para asegurar la calidad educativa.
En este escenario, con frecuencia, las transformaciones más profundas ocurren de manera silenciosa en los sistemas que sostienen la calidad educativa: en la forma en que se enseña, en la manera en que se aprende y, especialmente, en cómo se acompaña a quienes tienen la responsabilidad de formar. En Duoc UC, hoy nos encontramos precisamente en medio de un proceso de esta naturaleza.
El rol docente, en consecuencia, se redefine. Ya no se limita solo a la transmisión de contenidos, sino que implica diseñar experiencias de aprendizaje en contextos diversos, integrando herramientas tecnológicas al servicio de resultados formativos concretos.
Históricamente el acompañamiento docente en la institución se organizó en distintas líneas[1]: inicial, focalizado y entre pares, que instalaron prácticas pedagógicas. No obstante, funcionaban de manera fragmentada, con baja integración y sin una medición sistemática de su impacto en el aula.
A esto se sumaba una tensión relevante: la asociación del acompañamiento con la evaluación de desempeño. En la práctica, los docentes con resultados descendidos eran derivados obligatoriamente a estos procesos, lo que tendía a generar resistencia y a posicionar el acompañamiento como una instancia correctiva más que como un espacio de desarrollo. Esto limitó su potencial como instancia de desarrollo profesional continuo. El desafío hoy no es reemplazar ese recorrido, sino ampliarlo hacia un modelo formativo, progresivo y transversal.
En este contexto, el tránsito desde la Unidad de Apoyo Pedagógico (UAP) hacia la Unidad de Apoyo al Desarrollo Docente (UADD) adquiere pleno sentido institucional. Más que un cambio de nombre representa una redefinición del propósito: pasar de un enfoque centrado en el cumplimiento y la evaluación a uno orientado a la progresión, el uso de evidencia y la mejora continua. Esta progresión se entiende como el acompañamiento del desarrollo docente a lo largo del tiempo, reconociendo distintos niveles de desempeño y necesidades, y promoviendo trayectorias formativas que permitan avanzar desde la instalación de prácticas básicas hacia un fortalecimiento continuo de la práctica pedagógica.
Este nuevo enfoque redefine también el rol en las sedes y campus: las UADD, como expresión territorial del Centro de Innovación y Desarrollo Docente (CIDD), asumen una función clave en la implementación del modelo. Su labor ya no se limita a ejecutar acciones de apoyo reactivo, sino a articular el desarrollo docente en sus distintos contextos académicos, proyectando trayectorias formativas que den seguimiento al progreso en total coherencia con el Modelo Educativo.
Bajo este paraguas estratégico emerge Conecta Docente+. Más que un programa, Conecta Docente+ es la nueva identidad del modelo de acompañamiento docente en Duoc UC, situando a la mentoría como eje central. Este cambio implica una ruptura relevante con el pasado: el acompañamiento deja de ser entendido como una instancia correctiva para transformarse en un proceso formativo, voluntario y orientado a la excelencia. En este esquema, la observación de clases se convierte en una herramienta para la reflexión pedagógica y la retroalimentación adquiere un carácter puramente formativo, centrado en la mejora de la práctica y no en la categorización del desempeño.
Uno de los principales desafíos del desarrollo docente es cerrar la brecha entre la formación y su aplicación en el aula. La mentoría aborda directamente este punto.
En este punto, la articulación entre el Plan de Formación Docente y Conecta Docente+ resulta clave. Mientras el primero organiza el desarrollo profesional mediante rutas formativas, es en la mentoría donde ese aprendizaje se activa y se pone en juego. De este modo, formación y mentoría dejan de operar de manera aislada y pasan a constituir un sistema integrado de desarrollo docente.
Al mismo tiempo, el rediseño del modelo introduce una distinción relevante para el aseguramiento de la calidad. Mientras Conecta Docente+ se orienta al fortalecimiento integral de la práctica a través de la mentoría, la UADD mantiene un conjunto de servicios de acompañamiento destinados a asegurar lineamientos institucionales, como, por ejemplo: MVS, C1DO1 y ACBD. En estos casos, el propósito es garantizar la consistencia y el rigor en la implementación de lineamientos definidos institucionalmente, permitiendo ordenar la oferta de apoyo y clarificar las expectativas tanto para docentes como para administrativos.
Lo que subyace a todo este cambio es una decisión estratégica de largo plazo. Implica reconocer que la calidad educativa no se sostiene únicamente a través de mecanismos de control o evaluación, además con la capacidad institucional de desarrollar a sus docentes de manera sistemática, situada y coherente. Como señala la literatura sobre la “práctica reflexiva” (Schön, 1983), el desarrollo profesional se construye en la reflexión sobre la acción; es decir, en la capacidad de analizar y resignificar la propia práctica en el momento en que ocurre. La formación entrega marcos, pero es en la experiencia concreta de aula donde esas herramientas se ajustan y consolidan.
En esa misma línea, los enfoques modernos de aprendizaje entre pares, como los propuestos por Wenger (1998) sobre las comunidades de práctica, relevan la importancia de los procesos colaborativos como mecanismos efectivos para movilizar cambios. La mentoría en Conecta Docente+ cobra sentido precisamente ahí: permite observar la práctica en contexto, generar un diálogo pedagógico de alto nivel y orientar mejoras de manera progresiva.
Este modelo es el resultado de un riguroso proceso de diseño institucional que consideró la evidencia disponible, los aprendizajes acumulados de años de trabajo en las UAP y la consulta y mesas de trabajo con actores clave del proceso académico.
El desafío hacia adelante para los equipos de las sedes y campus no es únicamente implementar un modelo, sino consolidar las condiciones para que estos espacios de mentoría se integren de manera efectiva en la dinámica académica diaria. Esto supone un compromiso con el resguardo de tiempos, el fortalecimiento de capacidades locales y en una lógica de trabajo basada en el aprendizaje mutuo.
En un escenario donde las exigencias de la educación técnico-profesional continúan en aumento, avanzar hacia modelos que integren formación y práctica deja de ser una opción de mejora para transformarse en una necesidad estratégica institucional. La mentoría nos permite dar continuidad al desarrollo, conectando el saber con el hacer y evitando que los aprendizajes queden aislados de la experiencia real de enseñanza. Porque el desarrollo docente no ocurre en los manuales ni en las definiciones: ocurre en la práctica cotidiana. Y es precisamente en ese espacio: observado, apoyado y reflexionado, donde la mentoría adquiere su verdadero valor para el éxito de nuestros estudiantes y la excelencia de nuestra institución.
Porque el desarrollo docente no ocurre solo en los cursos ni en los documentos institucionales. Ocurre en la práctica. Y es ahí donde la mentoría permite que el aprendizaje realmente llegue al aula.
Referencias
Boud, D., & Molloy, E. (2013). Feedback in higher and professional education: Understanding it and doing it well. Routledge.
Hobson, A. J., Ashby, P., Malderez, A., & Tomlinson, P. D. (2009). Mentoring beginning teachers: What we know and what we don’t. Teaching and Teacher Education, 25(1), 207–216.
OECD. (2019). TALIS 2018 results (Volume I): Teachers and school leaders as lifelong learners. OECD Publishing.
Schön, D. A. (1983). The reflective practitioner: How professionals think in action. Basic Books.
Wenger, E. (1998). Communities of practice: Learning, meaning, and identity. Cambridge University Press.
[1] Acompañamiento Inicial: Proceso para docentes nuevos o reincorporados, enfocado en su inducción a la cultura, procesos y modelo educativo institucional.
Acompañamiento Focalizado: Apoyo dirigido a docentes con aspectos descendidos en la encuesta docente.
Acompañamiento con Evaluación de Pares: Proceso que forma parte de la Evaluación de Desempeño Docente.
Paula Alvarez
Esta siendo un hermoso desafío el empaparse de este nuevo modelo. Es una nueva visión que para mi está humanizando el proceso de acompañamiento. El espacio de reflexión y la experiencia pedagógica compartida desde un par horizontal, crean instancias de aprendizaje recíprocos. Es increíble conocer las historias que llevaron a profesionales de distintas areas a convertirse en formadores de personas y descubrir en ello una vocación. Conocer su contexto, la vision pedagógica, la práctica didáctica desde la propia mirada docente brinda oportunidades de encuentro y descubrimiento. Se levantan necesidades desde la mirada docente y se construye en equipo.