Dentro del quehacer de la Unidad de Apoyo Pedagógico, el Programa de Acompañamiento Docente (PAD) constituye la base fundamental sobre la cual se lleva a cabo un proceso constante de acompañamiento y reflexión que busca la mejora continua de los docentes de la sede. En esta línea es que surge la necesidad de facilitar la incorporación efectiva del asesor nuevo que se integra por primera vez a la UAP, mediante un proceso formal de inducción. Por ello, este segundo semestre de 2014 implementamos una iniciativa llamada mentoring o, traducido al español, mentoría.
Una forma simple para definir la mentoría que hemos iniciado en la UAP de la sede Antonio Varas, es entenderla como el proceso a través del cual un asesor “antiguo”, esto es, con más experiencia en materia de acompañamiento y desarrollo docente, toma el papel de “mentor” para enseñar, guiar y ayudar al asesor “nuevo” en el camino de conocer, comprender y, finalmente, empoderarse de su nuevo rol. Para lograr lo anterior, nuestra propuesta es que el mentor o “asesor de asesores” cumpla con las 3 “A” dentro de este proceso, hablamos de: Apertura, Actitud y Asistencia.
En cuanto a la “Apertura”, el asesor que desempeña el rol de mentor debe estar abierto a participar voluntariamente del proceso de mentoría, por cuanto implica trabajar en una serie de actividades para integrar al asesor que se inicia, tanto al equipo humano que conforma la Unidad de Apoyo Pedagógico, como a una labor que exige una serie de nuevas competencias, tales como: levantar información relevante, promover la reflexión docente y generar oportunidades de cambio y mejora permanentes.
Asimismo, la “Actitud” positiva, entusiasta y empática del mentor es esencial, por cuanto ayudará a generar el clima de confianza necesario para que el nuevo asesor se sienta apoyado, facilite su aprendizaje y se motive con el trabajo que realiza. Lo anterior se refuerza mediante una comunicación fluida y constante, tanto presencial como no presencial. En este último punto, nos ha resultado muy útil el uso de las redes sociales para mantener contacto permanente entre asesores (Whatsapp UAP).
Finalmente, la “Asistencia”, es una constante en el proceso de mentoría, ya que el mentor invierte su tiempo, comparte sus conocimientos, dedica su esfuerzo y se compromete personalmente para ayudar a otro en el desarrollo de sus potencialidades.
En este sentido, algunas de las acciones concretas que se realizan a lo largo de todo el semestre y que “dan forma” a nuestro sistema de mentoría, están en la línea de: instruir al asesor para que comprenda el contexto, el ámbito de acción y las funciones vinculadas a su rol; capacitarlo en el uso de los instrumentos para recoger información (pautas y/ o registros); realizar simulaciones (rol playing) de las etapas que componen el PAD (aquellas definidas en el protocolo); efectuar observaciones de clases conjuntas (asesor nuevo- mentor); asistirlo en las reuniones de retroalimentación, lo cual implica ayudar a preparar dichas reuniones, observar y dar feedback al asesor nuevo sobre su desempeño; asesorar el diseño de los planes de mejora docente y validar dichos productos; asistir en la elaboración de los informes finales, entre otros.
En la práctica, el hecho de que un asesor nuevo tenga alguien a quien acudir cuando lo necesite, un par que le enseñe a lidiar con situaciones difíciles o desconocidas, más allá de lo operativo del día a día, constituye un pilar fundamental para potenciar el trabajo en equipo, generar lazos y fortalecer el sentido de pertenencia dentro de una Unidad.
Por lo anteriormente descrito, es que nos pareció valioso compartir esta experiencia e invitar a otras Unidades de Apoyo Pedagógico a generar mentores. Para ello, no solo importa la experticia, sino la voluntad de compartir desde lo que somos, desde lo que sabemos y desde lo que profundamente creemos.
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