Una decisión antropológica antes que pedagógica
En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la transformación cultural y la creciente complejidad social, la educación enfrenta un desafío decisivo: no perder su centro. La pregunta no es solo cómo educar mejor, sino para quién y desde qué visión de persona educamos.
Para Duoc UC, como institución de educación superior técnico-profesional católica, esta pregunta es estructural. Poner a la persona en el centro es una opción antropológica, ética y pedagógica que orienta todo el quehacer formativo. Esta convicción encuentra un sólido respaldo en dos grandes marcos de referencia de la Iglesia contemporánea: el Pacto Educativo Global y el Ex Corde Ecclesiae. Ambos ofrecen claves profundas para comprender y proyectar una educación verdaderamente humanizadora.
1. El Pacto Educativo Global: De la centralidad a la alianza educativa
El llamado del Papa Francisco a reconstruir el Pacto Educativo Global surge ante una crisis no solo educativa, sino también antropológica y cultural. Su principio fundamental exige situar a la persona en el centro de todo proceso formativo. Esto implica un cambio profundo de paradigma:
- De resultados a la dignidad: Priorizar procesos humanos sobre métricas cuantitativas.
- De la fragmentación a la integridad: Superar la división del conocimiento para formar la totalidad del ser.
- De la transmisión a la comunidad: Construir relaciones educativas basadas en el diálogo, la escucha y la fraternidad.
El Pacto propone educar integrando “cabeza, corazón y manos” (inteligencia, afecto y acción). De esta manera, la formación técnico-profesional supera la mera transmisión de contenidos y se convierte en un proceso de humanización. Así, se preparan técnicos y profesionales capaces de dar sentido a su vida, comprometerse con el bien común y transformar su entorno laboral.
La construcción de una aldea educativa
La centralidad de la persona no ocurre en el aislamiento. El Pacto Educativo Global convoca a generar una verdadera alianza educativa. Duoc UC no opera de forma aislada; se reconoce como parte de una “aldea educativa” interconectada. Esta corresponsabilidad se traduce en dinámicas de colaboración estrecha con actores clave:
- Familias y comunidades: Como núcleos primeros de soporte y sentido.
- Territorios y sector público: Para responder de manera pertinente a las necesidades locales.
- Mundo productivo y empleadores: Transformando la empresa en un espacio de desarrollo humano y responsabilidad ética.
2. Ex Corde Ecclesiae: La universidad al servicio del ser humano
La constitución apostólica Ex Corde Ecclesiae establece que la misión de la educación superior católica es la formación integral de la persona. Esta identidad se despliega en cuatro dimensiones clave:
- Unidad del saber y sentido de la verdad: Ayuda al estudiante a integrar sus conocimientos técnicos, sus experiencias y su proyecto de vida.
- Diálogo entre fe y razón: Abre la formación a la trascendencia y reconoce la dimensión espiritual de cada ser humano.
- Formación ética: Desarrolla profesionales técnicamente competentes que son, a la vez, ciudadanos moralmente responsables.
- Compromiso social: Orienta el conocimiento hacia el servicio, el desarrollo humano y la búsqueda del bien común.
Bajo este marco, la educación técnico-profesional trasciende la empleabilidad funcional. Su fin es capacitar al estudiante para aportar a la sociedad desde su vocación particular.
3. Dignidad humana, protagonismo juvenil y opción por la equidad
Tanto el Pacto Educativo Global como el Ex Corde Ecclesiae coinciden en que la persona humana es el principio, el centro y el fin de la educación. Esta convicción exige asumir dos consecuencias pedagógicas y pastorales urgentes:
Estudiantes como dinamizadores y actores del cambio
Poner a la persona en el centro exige reconocer a los estudiantes no solo como beneficiarios o receptores del proceso formativo, sino como interlocutores activos. Los jóvenes son protagonistas de una nueva era educativa. Poseen la capacidad de aportar al discernimiento de los desafíos sociales, dinamizar la vida institucional y liderar la construcción de una cultura del encuentro.
Acogida preferente a la vulnerabilidad
La dignidad intrínseca de la persona obliga a una opción clara por la inclusión real y la equidad. En sintonía con el Papa Francisco, la centralidad de la persona se verifica en la mirada preferente hacia quienes enfrentan mayores barreras o provienen de contextos vulnerables. Para Duoc UC, este compromiso se operacionaliza en el aula y en la gestión a través de respuestas concretas a perfiles específicos:
- Estudiantes trabajadores: Mediante flexibilidad, formatos compatibles y valoración de su experiencia laboral previa.
- Primera generación universitaria: A través de un acompañamiento académico, cultural y emocional que valide sus capacidades.
- Estudiantes con brechas escolares: Implementando programas de nivelación oportunos, tutorías personalizadas y un diseño pedagógico que prevenga la deserción.
- Comunidades migrantes e inclusivas: Promoviendo espacios interculturales de acogida que reconozcan la riqueza de sus trayectorias individuales.
El aprendizaje cobra su pleno sentido cuando repara exclusiones y capacita a las personas para reconstruir el tejido social de una humanidad más fraterna.
4. Implicancias para el Proyecto Educativo de Duoc UC
Asumir la centralidad de la persona y la alianza educativa plantea cuatro desafíos estratégicos para el modelo de Duoc UC:
- Formación integral y transversal: Fusionar las competencias técnicas con habilidades profundamente humanas como la ética, la empatía, el trabajo en equipo y el liderazgo con propósito.
- Experiencias formativas significativas: Promover metodologías activas —tales como Aprendizaje + Servicio (A+S) y Vinculación con el Medio— donde el estudiante actúe como sujeto transformador de su comunidad.
- Cultura institucional coherente: Asegurar que docentes, colaboradores y directivos encarnen el trato digno, la escucha y el respeto en todas sus prácticas y decisiones cotidianas.
- Sentido vocacional del trabajo: Posicionar la formación técnico-profesional como un camino auténtico de realización personal, despliegue de talentos y servicio ético a la sociedad.
Educar es humanizar
Poner a la persona en el centro no es una opción optativa; es la condición indispensable para que la educación cumpla su verdadera misión.
En tiempos donde la eficiencia, la productividad y la tecnología automatizada arriesgan desplazar lo humano, el desafío de Duoc UC es claro: formar personas antes que solo profesionales; formar para la vida antes que solo para el trabajo; formar desde la dignidad antes que desde la funcionalidad.
Educar no es solo enseñar a hacer, sino acompañar a ser.
“Formamos personas para una sociedad mejor”.
Ver Boletín N°78: https://observatorio.duoc.cl/boletin/boletin-n78-pacto-educativo-global-brujula-para-duoc-uc/
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