El Pacto Educativo Global (PEG) nace de la convicción, profundamente cristiana y humanizadora, que la educación no puede reducirse a la transmisión de contenidos o a la sola preparación técnica para el mundo laboral, sino que debe formar personas capaces de construir y vivir en fraternidad, cuidar la casa común, comprometerse con los demás y, en definitiva, participar responsablemente en la transformación de la sociedad. En su formulación, el Pacto invita a “dialogar sobre el modo en que estamos construyendo el futuro del planeta” y a promover los talentos de todos para hacer madurar una solidaridad universal y una sociedad más acogedora. Así, la educación se entiende como una tarea compartida, comunitaria y social, donde la familia, las instituciones educativas, la Iglesia, el Estado, el mundo productivo y la sociedad civil son corresponsables de formar nuevas generaciones.
En este contexto, la Pastoral adquiere un papel decisivo. Como dice el Ex Corde Ecclesiae, no se trata de un área accesoria de la institución de educación católica, o de un conjunto de actividades religiosas paralelas a la vida académica. La Pastoral, entendida en sentido amplio, es una presencia evangelizadora que busca integrar fe, cultura, razón, vida, servicio y comunidad. Su misión más profunda es el encuentro con Cristo, y el Pacto Educativo Global es un marco privilegiado que ilumina y actualiza esta misión en el campo educativo. Dicho esto, la Pastoral debe buscar que la propuesta educativa tenga alma y sentido; que no forme únicamente profesionales competentes, sino personas íntegras, abiertas a la trascendencia y al encuentro con el otro, sensibles al sufrimiento ajeno y disponibles para poner sus talentos al servicio del bien común. La Pastoral acoge el PEG desde su identidad evangelizadora, mas no deriva su identidad del PEG.
En su conjunto, el Pacto Educativo Global articula siete compromisos, propuestos por el papa Francisco, que iluminan directamente la misión pastoral: poner en el centro a la persona; escuchar a las nuevas generaciones; promover la dignidad de la mujer; reconocer a la familia como primera educadora; abrirse a la acogida y a la inclusión; renovar la economía y la política; cuidar la casa común; junto a tres acentos complementarios propuestos por León XIV: humanizar lo digital; cultivar la vida interior; y promover la paz. La red ODUCAL (Organización de Universidades Católicas de américa latina y el caribe) reconoce explícitamente que la Pastoral Universitaria se alinea con estos compromisos del PEG (ODUCAL, 2024), especialmente cuando promueve la relación entre fe y cultura como condición para incidir en la vida de las comunidades educativas y orientar la formación, la investigación y la acción institucional hacia la dignidad humana, la fraternidad, la cooperación, la paz, la ciudadanía y la ecología integral.
La Pastoral ayuda a traducir el Pacto Educativo Global en experiencias concretas
Desde esta mirada, la Pastoral tiene el rol importante de traducir el Pacto Educativo Global en experiencias concretas, buscando articularse transversalmente en la institución. Su aporte no consiste solo en hablar de fraternidad, sino en crear espacios donde la fraternidad sea vivida; no solo en enseñar solidaridad, sino en hacer posible que los estudiantes la experimenten; no solo en afirmar la dignidad humana, sino en acompañar procesos donde cada persona se sienta escuchada y reconocida. Entendiendo que es una responsabilidad de la institución en su conjunto, el rol de la Pastoral debe ser activo en no solo presentar el Pacto, sino encarnarlo y, de este modo, se orienta a ser un puente entre el proyecto educativo y la vida real de las personas. Ella debería permitir que las grandes declaraciones se vuelvan camino, práctica, comunidad y testimonio.
En una institución de educación superior católica como la nuestra, la Pastoral debe ayudar a recordar que la formación integral no puede quedarse en la lógica del rendimiento y de la técnica. Ciertamente estas dimensiones son muy importantes, especialmente si entendemos que hacerlo bien y con excelencia, ya es vivir la identidad católica. Más aún, una educación plenamente humana, y por tanto católica, debe preguntarse por el sentido de la vida, por la vocación personal, por el sufrimiento de los demás, por la justicia, por la esperanza, por la posibilidad de construir un mundo más fraterno, entre otros. Y la Pastoral (especialmente, aunque no solo ella) debe saber introducir estas preguntas en la cultura institucional y ofrecer relatos, gestos y signos permiten abordarlas desde el Evangelio.
En el caso de Duoc UC, esta reflexión adquiere una fuerza particular. Tenemos una presencia territorial importante y con una comunidad formada por estudiantes, docentes, colaboradores y titulados que participan activamente en distintos ámbitos del país. Por eso, su Pastoral no se detiene en la tarea de acompañar espiritualmente solo a quienes ya tienen una vida de fe, sino que también propone caminos de encuentro, sentido, servicio y comunidad a jóvenes que muchas veces se aproximan a la experiencia cristiana desde preguntas vitales, búsquedas personales, fragilidades, deseos de pertenencia o inquietudes sociales. Y así, en línea con Francisco, la Pastoral y la institución aprende de ellos, discierne con ellos y les entrega espacios reales de corresponsabilidad en clave sinodal, caminando juntos.
La Pastoral de Duoc UC también puede comprenderse como un puente concreto entre el Pacto Educativo Global y la institución. En este puente debemos poder encontrar varios de los elementos centrales de este llamado: la escucha de los jóvenes, la formación integral, el compromiso social, el encuentro con comunidades vulnerables, el servicio a la Iglesia local, el trabajo colaborativo y la experiencia comunitaria. Aunque el centro de la vida cristiana es la vida litúrgica, la identidad de la Pastoral no se agota allí, sino que de ahí se alimenta para encarnar los valores universales del Evangelio. Entonces, su aporte más profundo está en articular una cultura institucional, donde el Evangelio se exprese en gestos concretos de acompañamiento, solidaridad, alegría, misión y cuidado, expresando así las invitaciones realizadas desde el PEG.
Uno de los ejemplos más significativos de este aporte son las Misiones Solidarias de Duoc UC, que son un espacio único en que gran parte de los pilares del Pacto Educativo Global se encarnan. Las Misiones Solidarias se entienden como una experiencia de fe y entrega en la que los estudiantes participan junto a cientos de misioneros visitando comunidades necesitadas del país, conociendo a Jesús a través del servicio, la vida litúrgica, la oración, la escucha y la comunidad. Se trata de una instancia profundamente formativa, donde la fe se encarna en el encuentro con otros y donde el aprendizaje se produce desde la realidad concreta.
Las Misiones Solidarias permiten comprender de manera práctica qué significa educar desde el PEG. En ellas, el estudiante sale de su rutina, se encuentra con realidades distintas, escucha historias de vida, comparte con comunidades, trabaja en equipo y descubre que su formación profesional también puede ser una forma de servicio. Este desplazamiento físico, afectivo y espiritual es pedagógicamente muy potente: mueve al joven desde el individualismo hacia la fraternidad; desde la indiferencia hacia la compasión; desde la autorreferencia hacia el compromiso; desde una comprensión meramente funcional de sus estudios hacia una mirada vocacional de sus talentos. Allí el Pacto Educativo Global deja de ser una idea y se convierte en presencia, trabajo, cercanía y acompañamiento.
Otro ejemplo concreto es las múltiples instancias de vínculo con la iglesia local. En una institución con importante presencia territorial como la nuestra, esto es un punto importante, pues nos permite fortalecer la presencia pública de Duoc UC como institución católica. En cada sede, la Pastoral a través de su inserción en la vida diocesana, parroquial, de organizaciones sociales y comunidades del entorno, vive y encarna el espíritu del PEG en la lógica de una “educación más abierta e incluyente” (Francisco, 2019).
En este sentido, y junto a muchas otras iniciativas de diverso orden (acompañamiento espiritual, formación de comunidades estudiantiles y de colaboradores, formación de líderes, sacramentos, u otros) la Pastoral contribuye a transformar las vidas de los miembros de nuestra comunidad, iluminando a su vez a la sociedad. Tal como el Pacto Educativo Global propone una educación que no se encierre en sí misma, sino una educación que se abra al mundo y forme personas capaces de reconstruir vínculos sociales. Y en Duoc UC, esto tiene una relevancia especial, porque si a través de la Pastoral ayudamos en la formación de jóvenes solidarios, responsables y abiertos a la trascendencia, está contribuyendo también a que Chile cuente con técnicos y profesionales que no solo sepan hacer bien su trabajo, sino que comprendan el impacto humano, social y ético de lo que hacen.
La Pastoral como plataforma de integración
La Pastoral no debe ser vista como un complemento ornamental de la educación católica, sino como una plataforma de integración. Integra la dimensión espiritual con la vida académica; la formación técnica con la responsabilidad social; la experiencia estudiantil con la misión institucional; la fe con la cultura; el aula con el territorio e integra a estudiantes, docentes, colaboradores, titulados y sus comunidades. Esta capacidad integradora es fundamental para responder al Pacto Educativo Global, porque dicho Pacto precisamente llama a, desde la educación, superar fragmentaciones, tales como conocimiento y vida, individuo y comunidad, progreso y cuidado, educación y justicia.
La Pastoral finalmente aporta una pedagogía de la esperanza. En un tiempo marcado por la soledad juvenil, la desconfianza institucional, el individualismo, la ansiedad, la precariedad de vínculos y la pérdida de sentido, la Pastoral ofrece espacios donde los estudiantes pueden ser escuchados y acompañados. Allí la fe se presenta no como imposición, sino como propuesta de vida; no como discurso abstracto, sino como experiencia de encuentro llamado a transformar la realidad.
Desde una perspectiva institucional, el desafío es que la Pastoral de Duoc UC profundice su integración con el proyecto educativo y con las distintas áreas de la institución. Es cierto, el Pacto Educativo Global exige que la identidad católica no quede confinada a ciertos espacios, sino que inspire transversalmente la vida institucional: la formación integral, la vinculación con el medio, la relación con las comunidades, el cuidado de los equipos de trabajo, la cultura del servicio, el compromiso con la inclusión, la reflexión ética y el sentido del trabajo bien hecho. Dicho esto, la Pastoral puede ser una instancia privilegiada para animar esta integración.
En definitiva, el rol de la Pastoral en el contexto del Pacto Educativo Global es encarnarlo, traducirlo en experiencias concretas, ser memoria viva, motor evangelizador y mediación de una educación al servicio de la persona y de la fraternidad. Así, no solo se acompaña la vida de los estudiantes y de la comunidad en su conjunto, sino que se contribuye a formar personas capaces de transformar el país desde sus talentos, sus profesiones y su compromiso con los demás.
Referencias
Francisco. (2019, 12 de septiembre). Mensaje del Santo Padre Francisco para el lanzamiento del Pacto Educativo. La Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2019/documents/papa-francesco_20190912_messaggio-patto-educativo.html
Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe. (2024). Definición de pastoral universitaria. ODUCAL. https://oducal.com/wp-content/uploads/2024/06/Definicion-de-Pastoral-Universitaria-2.pdf
Ver Boletín N°78: https://observatorio.duoc.cl/boletin/boletin-n78-pacto-educativo-global-brujula-para-duoc-uc/
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