Cuando el Papa Francisco en el 2019 convocó a reconstruir el Pacto Educativo Global y que ahora fue revitalizado y actualizado el 2025 por el Papa León XIV con tres nuevas prioridades (el cuidado de la vida interior, el compromiso con una paz desarmada y desarmante y construir un mundo digital más humano), no propuso únicamente una consigna para instituciones escolares o de educación superior. Invitó a iniciar un camino cultural más profundo: rehacer los vínculos que sostienen la vida común. En su llamado aparecen con fuerza la centralidad de la persona, la escucha de las nuevas generaciones, la inclusión, la solidaridad, la promoción de la mujer, el reconocimiento de la familia, la preocupación por los más vulnerables, la renovación de la economía y el cuidado de la casa común. En síntesis, el Papa Francisco nos recuerda que educar no es solo transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de vivir con otros, servir, dialogar, discernir y construir una humanidad más fraterna, siguiendo el ejemplo de Jesús.
Mirado desde Duoc UC, este llamado tuvo una acogida de inmediato toda vez que la institución ya ha venido encarnando, desde su propia identidad, varias de las intuiciones centrales del Pacto. El Proyecto Educativo insiste en que el centro del quehacer institucional debe ser el estudiante; y el Modelo Educativo actualizado amplía la comprensión del aprendizaje más allá del aula, integrando experiencias curriculares, cocurriculares, extracurriculares, de extensión, educación continua, servicios y vida institucional. Más allá de la enseñanza disciplinar, Duoc UC se esfuerza por entregar una formación ética, humana y cristiana. También pone a disposición de toda su comunidad la posibilidad de conocer profundizar en su fe con la ayuda de la Pastoral. Esta comprensión es especialmente fecunda para una institución técnico-profesional, porque recuerda que formar para el trabajo no significa reducir la educación a competencias laborales, sino preparar personas íntegras para aportar a la sociedad.
En estos años, Duoc UC ha continuado caminando por la senda señalada en el Pacto Global, y, si bien hemos avanzado, aún nos queda mucho por hacer, sobre todo a la luz de los cambios sociales de los últimos tiempos.
El primer desafío, entonces, es continuar profundizando en torno a la centralidad de la persona. En tiempos de aceleración tecnológica, presión productiva y fragmentación social, Duoc UC puede ofrecer una respuesta educativa profundamente humanizadora: acompañar trayectorias, reconocer talentos diversos, cuidar la convivencia, promover el sentido ético del quehacer profesional y formar estudiantes capaces de mirar su oficio o profesión como un servicio. El estudiante no es solo un futuro trabajador ya que es una persona llamada a desplegar una vocación, construir comunidad y contribuir al bien común.
Un segundo ámbito clave es la inclusión y la acogida de los demás. El Pacto Educativo Global llama a acoger a los más vulnerables y a promover la plena participación de las mujeres en la educación y en la sociedad. En este punto, Duoc UC cuenta con avances relevantes: políticas de convivencia, inclusión y equidad de género; reflexiones institucionales sobre dignidad humana; acciones para prevenir la violencia y el acoso; y prácticas orientadas a fortalecer la participación de mujeres en el desarrollo de carrera y liderazgo. Estas iniciativas no deben leerse solo como cumplimiento normativo. Son expresiones concretas de una institución de inspiración católica que reconoce que toda persona posee igual dignidad y merece oportunidades reales para desarrollarse.
Un tercer campo especialmente potente es la Vinculación con el Medio. El Papa Francisco nos recuerda que para educar se necesita una aldea, y Duoc UC ha construido esa aldea en sus sedes, territorios, escuelas, comunidades, titulados, empleadores y organizaciones aliadas. La VcM no es un adorno de la vida académica ni una suma de actividades ocasionales. Es una forma de comprender la educación como relación viva con las necesidades del país. Cuando los estudiantes conocen problemas reales, dialogan con comunidades y buscan soluciones con impacto, la formación técnico-profesional se convierte en una experiencia de responsabilidad social. Allí el Pacto deja de ser un documento y se vuelve práctica.
La sostenibilidad ofrece otro eje decisivo. El cuidado de la casa común, tan presente en el magisterio del Papa Francisco, encuentra en Duoc UC múltiples expresiones: políticas institucionales, trabajo con redes, proyectos de campus sustentables, gestión de residuos, reducción de papel, economía circular, educación ambiental y experiencias territoriales como la recuperación de espacios ecológicos. Pero el desafío mayor es pasar de acciones ambientales a una verdadera ecología integral. Esto supone formar técnicos y profesionales que comprendan el impacto social y ambiental de sus decisiones, y que sean capaces de innovar con responsabilidad.
Otra dimensión en que debemos seguir trabajando es en lograr que los compromisos del Pacto se incorporen dentro de la cultura organizacional y, por tanto, sean una guía de lo que hacemos. No como una nueva carga, sino como una clave de lectura de la misión.
El Pacto Educativo Global nos invita a mirar lo que hacemos con gratitud y exigencia. Gratitud, porque en Duoc UC ya existen muchas iniciativas que expresan sus objetivos. Exigencia, porque todavía podemos seguir profundizando. articulándolas mejor, fortaleciendo la participación de estudiantes y comunidades, y comunicar con más fuerza su sentido. En esa tarea, Duoc UC puede ofrecer una contribución original: demostrar que la educación técnico-profesional, cuando se vive desde la dignidad de la persona y el servicio al país, es un camino privilegiado para construir una sociedad más humana, inclusiva, sostenible y fraterna.
Ver Boletín N°78: https://observatorio.duoc.cl/boletin/boletin-n78-pacto-educativo-global-brujula-para-duoc-uc/
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