La promulgación de marcos normativos como la Ley 20.422 (Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social) y la Ley 21.545 (Ley TEA) ha situado la inclusión como un eje prioritario en la agenda de la educación superior chilena. No obstante, la presión legislativa por sí sola no logra develar la interrogante fundamental que subyace a nuestra labor: ¿por qué debemos repensar la educación? ¿Por qué debemos modificar la manera en que nos hemos conducido hasta hoy?
Marco regulatorio
Aunque a ojos de algunas personas la inclusión es aún un proceso “opcional” o “voluntario”, Duoc UC ha trabajado por derribar esta noción a través de la promulgación de la Política Integral de Convivencia, Inclusión y Equidad de Género, desde la cual se desprende la Política Institucional de Inclusión para estudiantes con discapacidad. Estas políticas tienen como objetivo instalar, promover y fortalecer una cultura respetuosa y de sana convivencia, donde prevalezca la consideración por la dignidad humana y se establezcan ambientes inclusivos y seguros para toda la comunidad. Esto está inspirado en la misión institucional, que pone al centro a la persona humana, desde un Proyecto Educativo que brinda oportunidades para el desarrollo de las capacidades de todo aquel que lo requiera. En esta línea, Duoc UC asume un compromiso con cada estudiante.
Del paciente al estudiante: El enfoque anticapacitista
Es imperativo cuestionar la tendencia a tratar a los estudiantes con discapacidad primero como pacientes y luego como estudiantes. Al centrar la mirada en los “riesgos” asociados a su futuro profesional (Araneda-Urrutia y Eyzaguirre-Negrete, 2024), se anula la riqueza social de la diversidad (Apablaza, 2016). Si no mediamos una reflexión crítica, la inclusión corre el riesgo de transformarse en una herramienta de higienización social: un mecanismo para asimilar al estudiante autista o con discapacidad a modelos “socialmente funcionales” y productivos (Gaviria, 2013).
Por ello, es necesario incluir con un enfoque anticapacitista: este paradigma nos insta a abandonar la vigilancia constante de la “desviación” y la patologización del desempeño académico (Araneda-Urrutia y Eyzaguirre-Negrete, 2024). El tránsito efectivo desde un modelo de integración hacia uno de inclusión real implica que es la institución —y no el estudiante— quien debe identificar y eliminar las barreras estructurales y pedagógicas que impiden la participación en igualdad de condiciones (Araneda-Urrutia y Eyzaguirre-Negrete, 2024).
Avances y desafíos en el contexto técnico-profesional: El caso de Duoc UC
En este escenario, Duoc UC ha consolidado avances significativos. La política de inclusión institucional, vigente desde 2018, ha permitido que, a marzo de 2026, 1.300 estudiantes formen parte del Programa de Acompañamiento a Estudiantes con Discapacidad (Paedis). Asimismo, el acompañamiento y la capacitación docente en temáticas de inclusión han sido un pilar estratégico en esta materia.
Para desarticular el capacitismo en el aula técnica, la institución ha apostado por dos estrategias, en el marco de los programas mencionados anteriormente:
- Ajustes razonables: implementación de planes individuales de adecuación que aseguran el acceso a la información y la participación equitativa.
- Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA): basado en las múltiples formas de implicación, representación y acción/expresión (Meyer, Rose y Gordon, 2014). Un ejemplo concreto es la “maleta didáctica” en el Entorno Virtual de Aprendizaje (AVA), que permite la descarga de contenidos en múltiples formatos accesibles.
Hacia una cultura de la diversidad
A pesar de los logros, persisten desafíos críticos. Las barreras actitudinales y los sesgos discriminatorios aún pueden derivar en prácticas de segregación. Asimismo, las brechas socioeconómicas de nuestros estudiantes añaden una capa de complejidad que requiere estrategias de abordaje interseccional. En el ámbito de la infraestructura, el aseguramiento de la autonomía en laboratorios y talleres prácticos sigue siendo una tarea en desarrollo, para garantizar que el aprendizaje procedimental sea plenamente accesible.
En conclusión, la educación inclusiva en el sector técnico-profesional demanda un cambio de paradigma radical: pasar de la patologización del individuo a la eliminación de las barreras institucionales. El compromiso de Duoc UC debe ser continuar desafiando los estereotipos y procesos de estigmatización, fortaleciendo una cultura que no solo tolere la diferencia, sino que la valore como un activo fundamental de la formación humana y profesional.
Referencias
Apablaza, M. (2016). Discursos de Diferencia en Educación: Análisis de la Política de Diversidad/Inclusión Chilena. Investigação Qualitativa em Educação 1.
Araneda-Urrutia, C. y Eyzaguirre-Negrete, L. (2024) De la urgencia de un enfoque anticapacitista en educación inclusiva. En Herrera, F. y Marshall, P. (coordinadores), Discapacidad en Chile: una introducción (pp. 85-114). Ediciones Universidad Diego Portales.
Gaviria, D. (2013). Sistema educativo, gubernamentalidad neoliberal y subjetivación. De la crisis y otros demonios. Pedagogía y saberes 38. 23-29. http://hdl.handle.net/20.500.12209/7183
Meyer, A., Rose, D., Gordon, D. (2014). Universal design for learning: Theory and practice. Wakefield: CAST Professional Publishing.
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