Una diversidad de contrastes caracteriza a nuestro territorio en San Joaquín, sector sur de Santiago. Cada día, más de 15.000 estudiantes circulan por el llamado cordón universitario de Vicuña Mackenna, unos 4 km que abarcan tres estaciones de Metro y diversas instituciones de educación superior, donde todas las áreas del conocimiento están representadas, desde las artes hasta las carreras STEM.
En este eje convergen CTF, IP y dos universidades tradicionales, la USM y la PUC, esta última con su campus más grande. Día a día, académicos, estudiantes, docentes, investigadores y colaboradores nos cruzamos siempre apurados en el Metro San Joaquín y sus alrededores. Muchos nos vemos todos los días, año tras año, pero seguimos siendo desconocidos.
Distinta es la realidad hacia el poniente de este cordón. A solo un par de cuadras al interior de Vicuña Mackenna, el ritmo del barrio transcurre mucho más lento: las casas están protegidas por densas rejas que las resguardan durante el día, mientras sus propietarios trabajan fuera; las ferias libres y pequeños emprendimientos son protagonistas en la vida de los vecinos, para quienes muchas veces estos 15.000 estudiantes son visitantes inesperados que tensionan los servicios del barrio y sus planes de seguridad comunitaria.
Este territorio cuenta con otra particularidad: mientras 15.000 estudiantes ejercitan el libre pensamiento y se desplazan con total libertad, a 100 metros de nuestra Sede se ubica el Centro Penitenciario Femenino (CPF), con más de 800 reclusas, la mayoría de ellas ya condenadas, cuyas visitas movilizan a decenas de familiares todos los días y cuyo resguardo exterior es una labor compartida entre Gendarmería, Carabineros de Chile y los equipos de seguridad comunitaria de San Joaquín.
Desde la Sede monitoreamos de manera permanente lo que ocurre en el barrio y con nuestros vecinos, fortaleciendo la vinculación territorial impulsada por el Plan de trabajo 2025 de Duoc UC. Sin embargo no podemos soslayar que el cordón en el cual estamos emplazados, por sus características y necesidades, nos interpela a un compromiso que va más allá de lo estratégico e institucional, con tres actores clave del territorio: la Municipalidad de San Joaquín, el CPF y la PUC, cada uno de los cuales nos desafía a diseñar planes y actividades comprometidas para que estudiantes, docentes y equipos resuelvan desafíos contextualizados con una mirada de servicio a las personas y las comunidades, haciéndonos eco de nuestra formación integral basada en valores. Como señaló el cardenal Chomalí en el encuentro con colaboradores Duoc UC 2025 y en su columna de octubre para este Observatorio:
“Como institución de inspiración cristiana, tenemos la oportunidad de seguir haciendo de la fraternidad nuestro sello: sirviendo a migrantes, adultos mayores solos, personas privadas de libertad, niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. No se trata de caridad como gesto ocasional, sino de una forma de entender la educación: aprender sirviendo”.
Es así como en 2025 nos hicimos cargo de la propuesta del alcalde de San Joaquín de diseñar el primer aplicativo de seguridad comunitaria, SegurApp, un proyecto creado por estudiantes de la Escuela de Informática y Telecomunicaciones con la supervisión del docente Guillermo Villacura Torres. Este sistema de seguridad ciudadana, gratuito y disponible 24/7 para los vecinos, con foco especial en adultos mayores, surge del trabajo coordinado entre el Municipio, Duoc UC y la comunidad. Su primer pilotaje está proyectado para el primer semestre de 2026, mediante la activación de Clave Única.
Parte del aprendizaje de nuestros estudiantes también es servir; es nuestro sello. Como Duoc UC, estamos llamados a ponernos al servicio de nuestra comunidad. Es así como en 2025 estrechamos lazos con la carismática hermana Nelly León, religiosa de la Orden del Buen Pastor, fundadora de la Fundación Mujer Levántate y capellana del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín (CPF). Esta fue la primera cárcel femenina del mundo visitada por el papa Francisco en 2017, gestión realizada por ella.
A través del área de enfermería del CPF y en conjunto con nuestras carreras de salud, se activó un plan de trabajo que beneficia a las reclusas en prevención y educación sobre más de diez materias de salud física y mental, también con foco en niños menores de dos años, uno de los temas más sensibles para la religiosa, quien suele graficar esta realidad con una frase tan dura como reveladora: “La primera palabra que muchos niños aprenden a decir es cabo, no mamá”.
Con estas pequeñas acciones hemos aportado a aliviar la carga del siempre escaso personal de salud del penal. Nuestros estudiantes dejan por un tiempo el ritmo estresante de las clases para estar y compartir con las reclusas y, no menos importante, esta intervención ha permitido disminuir el número de salidas de reclusas hacia el Cesfam de San Joaquín para controles preventivos, acción que conlleva un riesgo asociado: cada reclusa que sale implica una gendarme que debe ir con ella y, por tanto, una gendarme menos cautelando la seguridad del penal.
Sabemos que muchas de estas actividades con el CPF y las comunidades del territorio pueden fortalecerse con voluntariados eficaces que nazcan desde nuestras carreras y con una gestión autónoma de sus estudiantes, porque el voluntariado nace de los propios alumnos y alumnas, quienes deciden ponerle rostro humano a problemáticas sociales.
En 2025 descubrimos el valioso trabajo de dos voluntariados de la Facultad de Odontología UC, “Bocas más que dientes” (especializado en cáncer bucal) y el “Odontomóvil”, ambos liderados por estudiantes de cuarto año y con la supervisión de la doctora Cynthia Cantarutti Martínez. A partir de esta vinculación, realizamos operativos conjuntos con estudiantes TONS e IBME, brindando atención gratuita a vecinos de San Joaquín en espacios comunitarios.


Fotos N°1 y N°2: “Odontomóvil” en la “Feria San Joaquín al Servicio de la Comunidad”, noviembre 2025.
Con la Facultad de Odontología también hemos asumido un compromiso para 2026: aumentar los voluntariados, invitarnos a iniciativas tanto de la PUC como de la Sede y fortalecer dos líneas de trabajo: con el CPF, con foco en cuidados dentales para mujeres y niños menores de dos años; y continuar apoyando en operativos para vecinos de San Joaquín, donde la Municipalidad es nuestro interlocutor y gestor territorial clave.
Al cierre de los planes de este año, este ha sido un excelente momento para bajar el ritmo y detenernos a mirar nuestras acciones de vinculación con el medio desde la eficiencia y la fraternidad. Tal como nos recordó Francisco Gallegos Yáñez, presidente del Consejo Directivo, en el lanzamiento del nuevo Plan de Desarrollo 2026-2031, “vinimos a servir, no a ser servidos”.
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