¿Cuántos son los estudiantes que realmente sacan un provecho de sus prácticas profesionales? ¿Cuánto sabemos de la realidad de las prácticas al interior de las empresas? ¿Son validados los practicantes por los empresarios? A partir de estas preguntas, quisiera plantear una reflexión sobre los distintos modelos de prácticas profesionales, asunto que hemos analizado en el marco del Convenio de Desempeño IDU 1201.
Hemos conocido diferentes modelos de Gestión de Prácticas, tanto a nivel nacional como internacional. En el mes de junio asistí a un encuentro mundial de Prácticas internacionales en Toronto, donde pude conocer encargados de Práctica de múltiples IES[1], Colombia, México, EEUU, entre otras. Aunque la misión en esta pasantía se enfocaba en varios puntos (gestión docente, el seguimiento de los alumnos, etc.), me llamó mucho la atención conocer cómo en otros países se vinculan las IES con las empresas. Me encontré con varias realidades, sobre todo en el ámbito de las políticas públicas. Según lo que me contaba Mihoko Katsumata de la Universidad de Osaka de Japón, el Estado no puede bajo ninguna circunstancia favorecer a las empresas, por lo que la relación entre las universidades y la industria es muy compleja.
También pude observar algunas ideas de trabajo que realizan las Universidad de la Sabana y el Tecnológico de Monterrey:
Empresa en el aula: Las empresas llegan a las aulas a realizar una clase para que los alumnos conozcan diferentes áreas. Por ejemplo, una empresa realiza una clase de marketing sobre su producto real. Esto permite que los futuros alumnos en práctica conozcan a la empresa previamente y se involucran con ella en etapas tempranas.
Rondas de Empresarios exitosos: Se les muestra a los alumnos modelos de negocios o emprendimientos inspiradores. De esta manera crece la confianza entre las empresas y los estudiantes.
Encuentros empresariales: Encuentros continuos con el mundo productivo en donde se discuten problemáticas asociadas a la Educación Técnico profesional.
Los encargados de Prácticas de las universidades del Norte y EAFIT en Colombia informan que las empresas descuentan impuestos por cada alumno en Práctica. También están obligadas a contratar a 1 de cada 15 alumnos que sean requeridos, y el Estado también regula el pago que debe recibir cada alumno.
Ciertamente en Chile no contamos con políticas públicas como con las que cuenta Colombia. Sólo existe la obligación, por parte de las empresas, de un aporte de locomoción y colación[2] a los alumnos. En la década de los 80, el Estado cede la administración de algunos colegios técnicos a manos privadas, para que estos tuvieran mayor vinculación con el mundo productivo, lo que significó mejoras para algunos de ellos. Más tarde en la década de los 90, el Estado deja de darle aportes a INACAP, lo que para algunos expertos de la educación técnica[3] significó, que la educación en esta área deja de estar en el centro de las preocupaciones en educación.
¿Será por lo anterior que la vinculación, en términos de prácticas profesionales, nos resulta esquiva? Al escuchar hablar los representantes de la empresa[4] pareciera que todos queremos lo mismo “Vincularnos con el fin de que la experiencia de las prácticas profesionales sea provechosa tanto para la empresa como para la formación de nuestros alumnos”.
Un proyecto como la creación de un nuevo modelo de Gestión de prácticas debería enfocarse en actividades que podemos hacer con las empresas, como las que hemos mencionado que realizan la Universidad de La Sabana y el Tecnológico de Monterrey. Estás prácticas pueden servirnos como puntapié para iniciar una relación de puertas abiertas con las empresas.
En el boletín número siete del Observatorio, se entrevistó a Rolando Carmona consejero de la Fundación Duoc UC. En dicha entrevista, se mostró muy partidario de extender las prácticas de alumnos a seis meses y enfatizó la idea de lo necesario que es que los estudiantes antes de ingresar a su plan de práctica conozcan a la empresa que los recibirá.
Las ideas son muchas, y seguro que éstas son solo una pequeña muestra. Queda claro que hay mucho camino por recorrer. En este sentido el Proyecto de Prácticas busca y quiere establecer dinámicas de diálogo en las que los diferentes actores de este proceso puedan plantear sus inquietudes e ideas de cambio. Es necesario reunir voluntades, y aunar esfuerzos para desplegar mejores estrategias de gestión de prácticas, con el fin de establecer puentes más sólidos entre nuevas políticas públicas, mejores políticas empresariales y estudiantes con las competencias necesarias para enfrentar los problemas del trabajo y la sociedad de nuestros tiempos.
[1] Instituciones de Educación Superior.
[2] Código del Trabajo, Artículos 7 y 8. Dirección del Trabajo, Gobierno de Chile 2014.
[3] CEPEE, Ciclo de diálogos sobre la educación chilena, conferencia “Formación de Técnicos para Chile ¿Un desafío sin políticas públicas?
[4] Durante el 2013 y 2014, el objetivo de Prácticas ha realizado encuentros empresariales en donde se preguntan las necesidades de las empresas.
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