En el marco del Convenio de Desempeño IDU 1304 de Flexibilidad y Armonización Curricular, la formación complementaria es abordada por el Objetivo Específico 4. Éste busca implementar un modelo de formación y certificación de competencias complementarias al perfil de egreso base, mediante un formato flexible de selección y agrupación de cursos optativos.
Este Objetivo Específico surge de la necesidad de revisar el rol de los cursos optativos dentro del proceso de armonización curricular de Duoc UC de cara a una nueva estrategia que permita mejorar el nivel de flexibilización, y particularmente para que nuestros estudiantes tengan un rol protagónico en la definición de su itinerario formativo complementario.
El proyecto se organiza en tres líneas estratégicas, que buscan:
1. Definir un Modelo Académico de formación complementaria institucional, que determine condiciones y definiciones generales de diseño de itinerarios flexibles
2. Implementar una Plataforma de Comunicación y Gestión de la oferta de formación flexible
3. Definir un Modelo de Gestión de formación complementaria que garantice la implementación y certificación de la formación complementaria
Junto con avanzar en la conformación de la oferta de formación complementaria, es fundamental definir una estrategia institucional, plasmada en nuestro proceso de Creación y Actualización de Planes de Estudio (CAPE), que reconozca el valor de la flexibilidad curricular y el rol gravitante de nuestros alumnos en el diseño de itinerarios formativos complementarios.
Luego es clave revisar la plataforma de registro y administración de cursos, de modo de garantizar una gestión adecuada de cursos complementarios.
Para el desarrollo de un catálogo de cursos optativos, es clave trabajar sobre una plataforma de gestión de los intereses de los alumnos, sobre la oferta de formación complementaria, que sea funcional al manejo de expectativas de nuestros estudiantes, y compatible por supuesto con nuestros sistemas de gestión y registro curricular.
Finalmente, es necesario considerar las condiciones de implementación de la oferta desde las escuelas y hacía las sedes, a través de mecanismos de gestión que logren integración, diversidad y eficiencia, posibilitando la movilidad entre carreras e incluso sedes.
Un proyecto a tres años plazo, y enmarcado en un convenio de desempeño de la magnitud del IDU 1304, sin duda es un espacio potente para la revisión de la situación actual, y la propuesta innovadora de distintos atributos de valor que nos permitan construir ventajas competitivas en el sector TP. Las variables laborales actuales, caracterizadas por la imprevisibilidad en la evolución del mercado del trabajo y de las distintas profesiones, nos demandan no solo precisión al momento de definir los perfiles de egreso, sino que no imponen desafíos en la puesta en valor de competencias dinámicas y oportunidades formativas más allá de los límites curriculares. Para los profesionales que estamos formando, será esencial demostrarse competentes en sus perfiles, pero además potenciar sus talentos, mejorar sus debilidades, e incluso reforzar su propio desempeño disciplinario con especializaciones complementarias.
La formación complementaria actual, circunscrita a los cursos optativos (también llamados “obligativos” en la jerga de los propios estudiantes), datan del origen de las carreras profesionales en Duoc UC, y al menos por lo últimos 20 años no han sufrido grandes modificaciones. Con el ajuste curricular institucional del 2012, se estableció 3 tipos independientes de cursos optativos, cuya implicancia se materializó particularmente en mallas profesionales: a los genéricos optativos de profundización, se han sumado los cursos de formación cristiana y los Interdisciplinarios. Los optativos permiten por una parte dar mayor profundidad y/o espesor a las competencias profesionales, y por otro, pueden hacer eco a las expectativas personales de los estudiantes en cuanto a competencias genéricas o interdisciplinarias.
En la actualidad, los cursos optativos ocupan un promedio de 2% de los créditos en carreras técnicas (solo formación cristiana) y un 5% en carreras profesionales, y están más en el espacio de lo mínimo u obligatorio. El gran desafío que tenemos es poder generar un espacio flexible de oportunidades que ponga en valor la formación complementaria, en aquellos alumnos que tengan la inquietud de avanzar más allá de los límites de su plan de estudio, y que busquen enriquecer su itinerario formativo con nuevas competencias.
Sin duda una estrategia de este tipo puede significar importantes desafíos en el diseño e implementación de la oferta de formación complementaria, pero las expectativas de nuestros alumnos, las dinámicas laborales actuales y futuras, e incluso los propios espacios actuales de formación interna, nos desafían respecto a manejar espacios de flexibilidad y oportunidad para la formación de nuestros futuros técnicos y profesionales, y particularmente para aquellos dispuestos a más.
La estrategia del proyecto busca abrir espacios de valor precisamente a estos alumnos disponibles a ir más allá del límite mínimo, generando cambios a la estructura básica del plan de estudio (por ejemplo aumentando el espacio y diversidad de optativos), pero principalmente abriendo un espacio de articulación de sus intereses, con herramientas de gestión para potenciar su carrera profesional (acceso a nuevas áreas de formación, opción de certificación, articulación con educación continua o continuidad de estudios regulares, etc.).
El gran desafío es lograr un balance entre intereses de los alumnos, oferta académica de las escuelas y programas transversales, capacidades de las sedes para implementarla, y las demandas dinámicas del mercado laboral, todo ello, a través de un sistema de gestión, registro y certificación de esta formación complementaria, que, puesto en valor en el perfil de egreso, mejore las oportunidades laborales y personales de nuestros egresados.
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