Vincularnos con los territorios para aprender y empoderar. Marcela Arellano Ogaz. Directora Vinculación e Integración Institucional de Duoc UC.

Vincularnos con los territorios para aprender y empoderar. Marcela Arellano Ogaz. Directora Vinculación e Integración Institucional de Duoc UC.

Luego de la tormenta viene la calma, dice el refrán popular. Después de años complejos para la humanidad, jóvenes de distintas latitudes del mundo aparecen para transmitirnos un mensaje esperanzador a quienes tenemos la responsabilidad educativa en nuestros países.

Así lo evidencia un nuevo informe, publicado por la Unesco a fines de septiembre de 2022, titulado “La educación superior que queremos. Las voces de la juventud sobre los futuros de la educación superior”[1]. Una de sus contribuciones es mostrarnos el discurso de jóvenes de distintas regiones del mundo que, sin idealizar el futuro, ven con ganas continuar sus trayectorias formativas en carreras de nivel terciario para resolver problemas que rodean a sus comunidades. Son muchas las lecturas positivas que pueden hacerse a partir de estos hallazgos, pero quizás una de las más relevantes, a propósito de nuestro rol como institución educativa, consiste en que la juventud está motivada a cursar estudios superiores por razones mucho más significativas que mejorar sus perspectivas laborales.

Según este estudio, la juventud ve en la educación superior una fuente para enriquecer sus conocimientos, y de tal manera tomar con sus manos los problemas que sacuden al planeta y ayudar a encontrar soluciones. Tenemos entonces, la imprescindible tarea de ofrecer -además de áreas de estudios atractivas para el mundo laboral, que favorezcan la empleabilidad de nuestros egresados-; un compromiso ineludible con las aspiraciones de los y las estudiantes para consolidar y expandir sus oportunidades de vivir experiencias formativas y académicas sensibles a las necesidades locales y globales de las sociedades.

Este nuevo eco de la juventud es una decisión que ya adoptamos como Duoc UC en la actualización del Modelo Educativo durante el año 2021, donde aspiramos a enriquecer nuestra formación en relaciones de aprendizaje con nuestro entorno productivo y social, buscando apoyos y crecimientos a través de vínculos con los distintos territorios en los que estamos presentes. Estos aires de esperanza de los jóvenes, donde esperan aprender e impactar positivamente sus entornos, lo potenciamos desde la Vicerrectoría Académica en nuestras líneas de trabajo de articulación con establecimientos educacionales, con empresas y emprendedores, con entidades de la sociedad civil y siendo parte de redes internacionales, dentro de los muchos actores que contribuyen a nuestra tarea educativa.

Con estas voces, y leyendo tanto la historia como la perspectiva futura de nuestra institución, comprendemos que los anhelos de vinculación e integración con el entorno pueden ser impulsados desde algunos principios orientadores. El primero de ellos es situar la naturaleza formativa de los vínculos; es decir, estos espacios de encuentro son vitales para asegurar que estudiantes y docentes participen de un aprendizaje significativo en contacto con la realidad de las comunidades en las que se despliegan nuestras sedes.

Segundo, la capacidad de aprender con los territorios también nos desafía a intercambiar preguntas y respuestas en un marco de reciprocidad. Cada vínculo generado y por generar demanda beneficios que sean valiosos tanto para los actores de la comunidad como para la propia institución. Aquí nos jugamos la posibilidad de, por un lado, materializar proyectos académicos sensibles a las necesidades del medio que den al estudiante la posibilidad de actuar protagónicamente por los retos de esa comunidad y, por otro, de comprender por qué estamos en determinados lugares y cómo aportamos a la co-creación de valor desde la Educación Técnico Profesional.

 

En tercer lugar, las vías de vincularse e integrarse a los territorios son amplias y extensas para favorecer la trayectoria de vida y formativa del estudiante. Las decisiones de carrera, sobre todo en la formación TP, comienzan a tomarse cerca de los 15 años, y su proyección laboral tomaría aproximadamente otros 60 años. En razón de un recorrido vital más largo, nuestras líneas de trabajo van desde relaciones con establecimientos educacionales, pasando por el acercamiento recíproco al territorio, la internacionalización de la experiencia educativa y el desarrollo de la empleabilidad como un proceso continuo que va más allá de un hito al final de la carrera del estudiante.

En ese camino, el estudiante tiene una puerta de entrada a Duoc UC: su establecimiento educacional. El ingreso de un o una joven a nuestra institución puede iniciarse en su etapa escolar a través de acciones e iniciativas que fortalezcan sus proyectos de vida y, a la vez, favorezcan sus transiciones académicas y vocacionales desde la enseñanza media a la superior.

Tiene, además, los espacios para enriquecer el contexto local, nacional y global por medio de experiencias de aprendizaje y desarrollo de acciones al servicio de la comunidad, de conexiones con el gran mundo potenciando sus habilidades y competencias globales en proyectos de colaboración y movilidad internacional.

Asimismo, podrá desarrollar su empleabilidad en el continuo de su carrera. Existen relaciones estrechas con empresas que se presentan como oportunidades de aprendizaje para el estudiante y docente en distintos hitos de su paso por Duoc UC, desde la formación situada en contextos reales de trabajo (como pasantías y prácticas), hasta la orientación e ingreso al mundo laboral (asesorías, colocación laboral y desarrollo de emprendimientos).

En nuestro propósito como Dirección de Vinculación e Integración Institucional impulsamos un modo de acercarnos al medio que nos dé la posibilidad de conectar con las demandas de valor del territorio, de impulsar iniciativas o proyectos que den respuestas significativas a esas necesidades, de evaluar los posibles beneficios o resultados mutuos surgidos de esa relación y de aprender de las buenas experiencias para replicarlas o escalarlas a otros niveles. El centro de nuestro quehacer es la contextualización de la amplia trayectoria del estudiante y su vínculo con el entorno de interés desde los procesos formativos. Es decir, aprende y se empodera desde su territorialidad y junto a las personas y actores que son parte de su crecimiento y desarrollo.

Este camino lo recorre de la mano de los distintos docentes de nuestra institución, a través de ellos los y las estudiantes concretan estas vinculaciones, transformando una inquietud o preocupación en un espacio de aprendizaje que genera la posibilidad de expandir estos saberes a estudiantes de otras carreras, sedes y escuelas. Lo anterior permite integrar nuestras disciplinas y aportar desde esta mirada conjunta, con soluciones más complejas, de las cuales tenemos muchos buenos ejemplos para analizar y divulgar en comunidades de aprendizaje.

A pesar de que en Chile las escuelas estuvieron cerradas total o parcialmente cerca de 77 semanas, estas voces de la juventud sobre los futuros de la educación superior nos llegan en un buen momento para el mundo, nuestro país y nuestra institución. Hemos renovado y actualizado un espíritu de compromiso responsable con el planeta por parte de los jóvenes; que se refuerza en los procesos de transformaciones académicas que estamos impulsando con el fin de potenciar trayectorias de vida y educativas trascendentes. En el vínculo y en la integración con las sociedades lograremos maneras en la que las y los estudiantes se enamoren de los problemas que aquejan a sus territorios y sean parte activa de su superación.

Lunes 24 de octubre de 2022

 


[1] https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000382996

 

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