Las comunidades de práctica (CoPs)

Las comunidades de práctica (CoPs)

Constituidas por personas que comparten un interés o motivación específico por alguna práctica acotada que desarrollan. Las Comunidades de Práctica representan un espacio de aprendizaje que persigue mejorar aquel quehacer puntual. Son, por definición, inclusivas; el requisito de ingreso está fijado únicamente en compartir el interés por una situación determinada. Desde esta perspectiva, la definición de una comunidad de práctica ha de responder a tres características básicas: dominio, comunidad y la práctica (Wenger: 1997).

El dominio representa la identidad y focalización en un interés común. La participación como miembro se afirma en un decidido compromiso con el dominio y en una generosa posición dispuesta a compartir sus conocimientos y experiencias con los otros. Mucho más que la especialización o renombrado status de experticidad, lo que importa de manera sustantiva es la aproximación práctica, la vivencia, en el aspecto medular que constituye el dominio. Es decir, vuelve explícita la transferencia informal de conocimiento ofreciendo una estructura formal que permite acrecentarlo a través de las experiencias compartidas dentro del grupo.

La comunidad, conjunto de miembros que se relacionan por medio del dominio, se va solidificando en la discusión e intercambio del quehacer; en la puesta en común del desarrollo del dominio; en la experimentación y evaluación de lo realizado; en la satisfacción del avance y la identificación del error. La comunidad a la que hacemos referencia está centrada en el interés común (dominio) por ello, conjuga los avances individuales (dispersos, diacrónicos, distantes) como verbos comunitarios de acción y de renovado compromiso con el dominio.

La práctica se manifiesta en la disposición de recursos compartidos sobre el dominio escogido a la comunidad. Son experiencias, historias, herramientas, dificultades, conflictos, etc. Favorecedores del “proceso de dar forma a nuestra experiencia produciendo artefactos que plasmen esa experiencia en una forma perceptible materialmente” (Wenger: 1998)

La combinación de los tres elementos señalados (dominio, comunidad y práctica) constituyen la comunidad de práctica (CoP). Sin embargo, pueden también ser nombres sinónimos, entre otros, los grupos temáticos (Banco Mundial),  comunidades virtuales de conocimiento (Cummings, 2005), redes de conocimiento (Box, 1990), equipos virtuales (Willard, 2001), comunidades de ideas (Engel,1997).

El aprovechamiento de los avances tecnológicos es una manifestación importante de las comunidades de práctica. Si bien existen algunas que funcionan de manera presencial y mixta (personal y a distancia) la gran mayoría está situada en plataformas que utilizando las diversas opciones (wikis, Facebook, twiter, correos electrónicos, etc.) buscan sus conexiones.

Las comunidades de práctica han logrado impactar social, política y económicamente mejorando programas para el desarrollo a través de resultados conseguidos por el desarrollo.

Las comunidades de práctica, como modelo formativo, podrían ser consideradas desde la educación superior técnico profesional definiendo los tres elementos constitutivos de éstas. Así, el intercambio de información y conocimiento sería un alimento permanente para el sector, respaldados por la colaboración y la reciprocidad como procesos fundamentales. De esta forma, se podría pensar en comenzar una comunidad de práctica solamente (de manera inicial) respondiéndonos preguntas que apunten a un mayor esclarecimiento del dominio definido. Este solo hecho puede hacer crecer a la comunidad ya que las respuestas estarían afianzadas en las propias prácticas de sus miembros y/o componentes.

Como hemos señalado, las comunidades de práctica tienen una estructura muy simple y son también sencillas en su funcionamiento diario. Para Wenger (2001),  hay tres roles a desempeñar en la comunidad: el moderador, los líderes y los miembros de la CoP. Los moderadores (dinamizadores) tienen el papel de garantizar el buen funcionamiento de la comunidad y la orientación hacia el dominio de ésta. Los líderes han de atraer la participación y legitimar la CoP.  Por último, los miembros propiamente dichos de la CoP, con una participación más o menos activa, son el basamento de la comunidad.

Sebastián Sánchez D.

Observatorio Duoc UC

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