La tecnología en Duoc UC como catalizador del proceso formativo. Kiyoshi Fukushi Mandiola. Vicerrector Académico Duoc UC.

La tecnología en Duoc UC como catalizador del proceso formativo. Kiyoshi Fukushi Mandiola. Vicerrector Académico Duoc UC.

¿Qué impacto deberíamos esperar de la incorporación de tecnología de la información en Duoc UC? Esta pregunta resulta un tanto retórica si no especificamos el ámbito al que nos referimos y al tipo de tecnología a la que estamos aludiendo. Si nos enfocamos en el proceso formativo sabemos que, desde hace muchísimos años, se ha tratado de mejorar el aprendizaje de los estudiantes con la incorporación de tecnología sin mayores éxitos. Como recuerdo anecdótico, en la segunda mitad de los años 90, los establecimientos educacionales se propusieron tecnologizar las aulas con la incorporación de pizarras electrónicas lo que causó especial interés, pero no produjo efecto alguno.

Ha habido variados y múltiples intentos sin beneficios evidentes en el aprendizaje de los estudiantes -salvo proyectos muy acotados- la fotografía de una sala de fines del siglo XIX comparada con una de nuestro tiempo destacando que se ven iguales ya es un lugar común ¿Por qué no ha tenido el éxito buscado la implementación de estas tecnologías? En mi opinión, la explicación está en que la tecnología por sí sola no va a provocar mayores efectos, aunque se trate de estudiantes ambientados al uso de la tecnología en un mundo altamente conectado.

La Pandemia gatilló una reacción generalizada -en la que también nos vimos arrastrados y en la que nos comportamos muy bien como institución- que nos llevó a que rápidamente pasáramos a impartir clases remotas. Atendiendo a la emergencia, que no se proyectaba prolongada -cuán equivocados fueron aquellos pronósticos- en un comienzo, la reacción fue un tanto improvisada, se trató en realidad de una deslocalización de la sala de clases: docentes y estudiantes conectados vía Internet mediados por un dispositivo electrónico.

La misma clase que se hacía en el aula, con la misma metodología y diseño instruccional, ahora se hacía frente a una plétora de pantallas sin rostro, oscuras, a las que el docente se dirigía sin retroalimentación, sin saber si había alguien atento del otro lado, una escena un tanto absurda y millones de veces repetida por todo el mundo. Se buscaron alternativas para mejorar el proceso, se dotó a los docentes de pizarras digitales, se capacitó a presión para aprender cómo planificar un curso en este nuevo ambiente y también sobre metodologías pedagógicas para hacer clases deslocalizadas. El resultado es que los estudiantes, en promedio, poco aprendieron, las clases se hicieron, alguien se conectó y dejó en “mute” la cámara y el micrófono, los menos participaron y tomaron notas.

Los docentes se desgastaron física y emocionalmente, los estudiantes se olvidaron de socializar y de estudiar. Sin embargo, a pesar de los pesares creo que algo avanzamos, sabemos empíricamente que para que la formación por medios digitales sea efectiva debemos cambiar la metodología pedagógica, debemos cambiar la forma en que se hacen las cosas, debemos dejar de hacer algunas cosas y adoptar otras, debemos, en definitiva, cambiar nuestro mindset.

Cuando hablamos de transformación digital estamos, en realidad, hablando de un cambio cultural. Existen muchas definiciones de transformación digital y una que me hizo sentido es la que conocí de una presentación del profesor José Tam del Tecnológico de Monterrey hace ya varios años, podríamos decir antigua, del año 2017, pero la considero muy actual, la define como: “… una oportunidad estratégica de iniciar un proceso de reinvención aprovechando el "Mundo conectado" para mejorar la Experiencia del cliente y evolucionar sus procesos para adaptar o implementar cambios disruptivos para innovar en nuevos modelos de negocio digitales detectando oportunidades en sus productos o servicios que difuminan lo físico y lo digital”.

Como se desprende, no se trata de tecnología como un fin en sí mismo. Estoy persuadido que esta debe siempre estar supeditada a la estrategia, y, en consecuencia, debe ordenarse en arreglo al objetivo buscado ¿en cuántas oportunidades se ha adquirido algún software, plataforma o apps que al final termina por no ser utilizado? Eso ocurre porque la novedad de la tecnología es muy atractiva. El último computador o dispositivo llaman la atención y es tentadora las “ganas de tenerlo”, la pregunta es ¿para qué?

Nuestro Modelo Educativo nos desafía a mejorar nuestra calidad formativa haciéndonos cargo de los cambios que hemos vivido en nuestra sociedad. En ese desafío la tecnología debe jugar un rol relevante, pero, de nuevo, no lo puede hacer por su sola presencia: debemos adoptarla, incorporarla y asimilarla en el modo en que hacemos las cosas, integrarla a nuestra cotidianidad.

En el proceso formativo podemos mejorar el aprendizaje de nuestros estudiantes incorporando tecnología de simulación, realidad aumentada, gamificación, o metodologías como C1DO1, etc.; no obstante, todo ello debe integrarse a nuestras Maletas Didácticas, en el Diseño Instruccional y nuestros docentes deben estar capacitados en su uso para que estas tecnologías cumplan con el objetivo buscado.

El presente número del Boletín Nº57 del Observatorio de Duoc UC explora las iniciativas de integración tecnológica que estamos impulsando. Como podrán verificar, no se trata de incorporar tecnología cual panacea, se trata de incluirla en el diseño instruccional, en nuestras maletas didácticas de tal forma que se traduzca en un catalizador del proceso formativo.

La capacitación de nuestros docentes es muy importante y, por tanto, veamos como ejemplo el caso de la metodología C1DO1 de T&C. La hipótesis que ha sido probada con especial éxito a partir de esta metodología durante la primera etapa de setup en Duoc UC, fue que es posible transferir competencias prácticas deslocalizadamente y de manera asíncrona. Es decir, un estudiante puede a partir de un ejercicio reglado, practicar múltiples veces donde estime conveniente, grabarse, subir el video y un docente, preparado para hacerlo, con una tabla de cotejo única de evaluación, podrá independiente del momento en que lo haga y el lugar en el que se encuentre, retroalimentar al estudiante respecto de aquello que debe mejorar y cómo debe hacer para lograrlo ¿Cuáles son los puntos ciegos que debemos abordar? Que el docente y el estudiante sepan utilizar la plataforma, que exista coordinación entre todos los docentes dispuestos para acompañar a los estudiantes en el ejercicio concreto y que el docente sepa retroalimentar. Este es un tema fundamental, si no es capaz de entregar una buena retroalimentación de nada sirve la tecnología.

Para que el uso de la metodología C1DO1, así como muchas otras tecnologías que estamos integrando y probando tenga los resultados que aspiramos, debemos capacitarnos. Esto implica que nuestros docentes sepan utilizar la herramienta, retroalimentar al estudiante y que todos lo hagan de forma estandarizada.

Además, la ciencia y la tecnología no solo está impactando el área académica, también aquellas que son soporte de nuestra formación como lo son las Unidades relacionadas con servicios digitales, computacionales, comunicacionales, servicios administrativos y financieros, la organización y bienestar de nuestros colaboradores, entre otras; es decir, el efecto es sistémico. Por tanto, es razonable que el Boletín nos presente columnas de diversas Unidades que abordan temas esenciales para entender cómo Duoc UC se está preparando para un futuro que ya es presente.

Como podemos ver, el desafío que nos hemos planteado a partir de nuestro Modelo Educativo y de nuestro Plan de Desarrollo Estratégico 2021-2025 es grande: se trata de una maratón, nada sucederá de un día para otro, pero lo importante es dar pasos con un aceptable grado de certeza y saber qué queremos lograr.

Los invito a leer este Boletín Nº57 del Observatorio y conocer los caminos que estamos recorriendo.

Miércoles 30 de noviembre de 2022.

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