La complejidad como sello distintivo y la necesidad de espacios mixtos de investigación. Fernando Escobar Díaz y Mario Páez Lancheros son docentes del Programa de Ética y miembros del equipo Nuclear Duoc UC, sede Maipú.

La complejidad como sello distintivo y la necesidad de espacios mixtos de investigación. Fernando Escobar Díaz y Mario Páez Lancheros son docentes del Programa de Ética y miembros del equipo Nuclear Duoc UC, sede Maipú.

En la columna, titulada “Investigación Aplicada en Duoc UC: sello distintivo para la próxima década”, el profesor Matías Díaz sostiene de manera clara y tajante que “La Investigación Aplicada es el sello distintivo que nos permitirá seguir siendo líderes indiscutibles en la Educación Superior Técnico Profesional durante los próximos años” (Díaz, 2018). Tal afirmación resulta acertada; no obstante, más que un hecho, ella representa un desafío, pues asumir tal liderazgo implica ser capaz de reflexionar y estar a la altura de las exigencias que imprime la investigación aplicada para Duoc UC en el contexto de la realidad de las instituciones educativas de nivel superior en el ámbito nacional como internacional.

Acorde a ello, resulta claro que el Plan de Desarrollo Institucional 2016–2020 evidencia una clara disposición al cumplimiento de tal desafío y exige de los diferentes miembros de la comunidad educativa ser capaces de pensar el sentido de la investigación aplicada, y de la innovación, como parte integral de su quehacer profesional en la construcción de un sello distintivo a nivel técnico profesional. En este sentido, se imprime la necesidad de abrir un campo de reflexión para repensar la formación técnico profesional por lo menos en dos sentidos: en primer lugar, en su sentido inmanente al proceso educativo; y en segundo lugar, en sentido trascendente, es decir, en su contribución e impacto en la transformación de la realidad de la sociedad a nivel local como global.

Estos dos sentidos conllevan sus propias exigencias y complejidades; no obstante, mientras que el primero es un paso necesario para fortalecer el proceso formativo y de enseñanza acorde a la naturaleza de la institución, el segundo implica un salto cualitativo que pone a la misma en un umbral de complejidad donde la capacidad de pensar la investigación aplicada y la innovación como motores de cambio y transformación social debe quedar evidenciada. Lo primero, por ello, requiere claramente poner en juego la capacidad de articular curricularmente el proceso de enseñanza aprendizaje de cara a las exigencias para la formación de profesionales con tendencia a la innovación y poseedores de competencias necesarias para diseñar y proponer proyectos de investigación científico-aplicada, por lo cual el foco debe estar centrado tanto en los alumnos como en los docentes, pues difícilmente lograremos imprimir en nuestros alumnos competencias investigativas y de pensamiento crítico si el docente es ajeno a estas prácticas. Lo segundo, por su parte, exige pensar y comprender el lugar y rol que tanto la investigación aplicada como la innovación tienen, no solo en los procesos económicos del país, sino a su vez su incidencia en la trasformación tanto de la realidad, la sociedad, las personas y el medio ambiente, es decir, su foco debe estar centrado en el desarrollo social. Ahora bien, en lo que sigue, dejaremos de lado por el momento el primer sentido y nos enfocaremos en el segundo.

Considérese que, volcados a la investigación aplicada, la distinción efectuada por el profesor Díaz resulta pertinente:

Es importante mencionar que existen, al menos, dos tipos de investigación. La primera se conoce como investigación básica o pura, y tiene la finalidad de generar conocimiento que se va agregando a la información ya existente. La investigación aplicada por su parte tiene como objetivo resolver un problema determinado, entendiéndose por tal la utilización de conocimientos en la práctica, para aprovecharlos en la sociedad”. (2018)

La separación entre dos modelos de investigación parece decisiva para los tiempos actuales, y parece clarificar el terreno al cual deben dirigirse los esfuerzos por parte de una institución que espera desarrollar investigación aplicada.  No obstante, tal claridad puede al mismo tiempo dejar en la penumbra una pregunta que es previa y que resulta esencial resolver para una institución que se proyecta al mismo tiempo como referente, líder y actor social en materia de investigación aplicada e innovación. Tal pregunta dice relación con el sentido de tal separación, esto es: ¿hemos pensado alguna vez dicha separación en materia de investigación?, ¿es pertinente hoy tal separación cuando resulta evidente que existe una mutua correspondencia entre teoría y práctica?

 Es posible pensar, y esto como hipótesis, que dicha separación, antes que aclarar, podría ocultar la necesidad que tiene la investigación aplicada de estar acompañada de un proceso reflexivo que pueda dotarla de sentido, y ello sin negar que su origen se encuentra situado en la necesidad de responder a problemas prácticos y reales de los procesos productivos y de las industrias, como bien señala Díaz, sino tras entender que un proceso irreflexivamente mediado se transforma  en un proceso ciego e incapaz de producir el bien real de la sociedad entendida como un todo.

Teniendo como foco trascendente el bien de la sociedad, el desarrollo de la investigación aplicada y la innovación para una institución líder no puede sino darse urgido de un pensar reflexivo que pueda anteponerse, antes que reaccionar, a los vertiginosos procesos de transformación que ella exige e interrogar la técnica que resulta como su correlato instrumental en su impacto social y entorno. Vale recordar, para esto, que mucho se habla de la sociedad como el sujeto beneficiado por la técnica, entendiendo que esta última entrega las soluciones que permiten nuestra adaptación y dominio sobre la naturaleza y, por consiguiente, su transformación en beneficio propio. No obstante, una de las cualidades del desarrollo científico y técnico es que su dinámica acelerada establece las reglas de juego a las cuales tanto los procesos productivos, como económicos y sociales tienen que ser capaces de responder para no quedar marginados del bien que con ellas se pretende proveer.

Frente a ello, existe una hipótesis muy instalada en occidente: la técnica y la ciencia no piensa (cf. Heidegger, 2007). Dicha sentencia, muy sombría para muchos, hace referencia al fenómeno del pensar calculador, que solo aplica y administra y que no reflexiona sobre su situación en el mundo. En este sentido, la técnica sería ciega al desconocer su íntima relación con los procesos históricos y sociales desde donde procede y hacia donde se aplica. Por lo tanto, al tener sus propias lógicas y dinámicas, los procesos científico y técnicos tienen la capacidad de autonomizarse de su sentido humano y tienen la posibilidad de olvidarse de la persona. La tajante separación entre teoría y práctica puede considerarse una de las causas de este olvido, y sus consecuencias pueden percibirse en la configuración de una sociedad incapaz de ser responsable de sí misma, de comprometerse con el cuidado del otro y con el cuidado de la casa común, como lo señalaría el Papa Francisco.

“105. Se tiende a creer «que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores,» (Guardini, 1958, pp. 111 - 112), como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico. El hecho es que «el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto» (op.cit, 1958, p. 112), porque el inmenso crecimiento no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia.” (2015, pp. 81-82,).   

Pensar esta separación es una oportunidad para hacer de Duoc UC un referente y líder en el desarrollo de la investigación aplicada y la innovación, pues es capaz de generar junto a ella un proceso que haga de la reflexión sobre la técnica la condición sine qua non para cumplir su propósito trascendente; es decir, ser capaces de orientar la formación técnico profesional, con sus procesos y resultados al objetivo trascendente de alcanzar el bien común.

En consonancia con ello, esta reflexión se podría dar desde dos ámbitos: a) ético trascendental y b) fenomenológico. Respecto al primer punto, el marco inspirador católico y evangelizador permite pensar las condiciones y el horizonte en el cual ha de darse la praxis técnica; mientras que el segundo permite describir los procesos técnicos y el impacto que ellos tienen en la configuración y formación de subjetividades individuales y sociales mediante la aplicación de las prácticas, técnicas y tecnologías que transforman los modos de relación humanos y con el medio ambiente. En el marco de estos dos ámbitos, la técnica que parece ciega en su aplicación devela una potencialidad decisiva a la hora de pensar nuestra situación en el mundo y, por tanto, el modo en cómo se enfrentan los desafíos que imponen tanto la industria como la productividad económica en tiempos de globalización.

En concordancia con esto último, a modo de ejemplo, algunas preguntas pueden plantearse a la reflexión sobre la técnica que Duoc UC podría abordar como una oportunidad de dar aquel salto cualitativo que el convertirse en una categoría de calidad en sí misma requiere: ¿Duoc UC debe pensar la investigación aplicada teniendo el foco en potenciar a la industria, la sociedad o ambas? ¿las soluciones o productos de la investigación aplicada tienen un sentido? O entrar en ámbitos más específicos de los distintos saberes y contextos disciplinares con preguntas que abren la reflexión y dan píe a la innovación que se sigue de ellas, como, por ejemplo: ¿de qué modo la vida animal y la vida vegetativa permiten pensar sistemas informáticos? ¿cómo se comprende o se muestra el medioambiente desde la técnica? ¿hay rostro y relación ética en las redes sociales? ¿qué relación existe entre la hiper velocidad y el habitar humano? ¿es la tecnociencia una categoría epistemológica en sí misma? ¿de qué modo la era "touch" transforma nuestra experiencia de lectura y, a una con ello, nuestra forma de pensar y de representar lineal? ¿cuál es el impacto de las imágenes en el desarrollo de argumentos complejos? ¿cómo pensar al trabajador en la era de la robotización? ¿cómo entender la obra de arte en la época digital? ¿cómo pensar nuestra relación con la IA desde la contingencia absoluta de la realidad? ¿cuál es el lugar de las humanidades en la investigación técnica-aplicada?, entre muchas otras. Responder preguntas como estas requiere, de una institución de educación superior, ser capaz de proponer una visión de sentido para la investigación aplicada, la innovación y la técnica para liderar los procesos no solo de formación técnica profesional, sino también de conducción e influencia en los procesos de transformación en materia de desarrollo técnico y tecnológico cuyo impacto es (o debe ser) redundante en el bien de la sociedad. 

Siguiendo esto, es necesario recordar que Duoc UC, en su Plan de Desarrollo Institucional se impone devenir categoría en sí misma de la educación técnica; ante ello resulta fundamental cuestionar ¿qué tipo de categoría estamos pensando? ¿una institución que tiende hacia lo simple o hacia lo complejo? En cuanto a lo simple podría entenderse como una institución que en el ámbito de la investigación aplicada y la innovación se enfoca solo en entregar soluciones inmediatas, reaccionando simplemente a las demandas del sector productivo o bien, en cuanto a lo complejo, convertirse en una institución que entrega soluciones mediadas por la reflexión, es decir, de aplicación con sentido, dando un paso más allá en materia de calidad.

En este panorama, debemos entender que la técnica hoy en día cambia y se instala más rápido de como la pensamos. En cierto sentido la técnica nos lleva, y ante ello, es necesario pensar un modelo investigativo mixto, que tome los resultados de las investigaciones puras y logren nutrir con fundamento a la investigación aplicada, donde la reflexión interdisciplinaria concluya en innovación creativa y no solamente reactiva ante los problemas; como espera propiciar el Núcleo Creativo de Investigación Aplicada con Sentido (Nuclear), de la sede de Maipú. En palabras simples ¿existe un lugar más pertinente para desarrollar productos desde la reflexión sobre la técnica que Duoc UC? Internacionalmente las instituciones técnicas tienden hacia la complejización, los centros técnicos dialogan a la par con las universidades complejas, como es el caso por ejemplo del Laboratoire COSTECH-Université de technologie de Compiègne o el MediaLab del MIT, pero para ello, se necesitan instancias que tomen las discusiones y desarrollos investigativos básicos y los modifiquen o reproblematicen según el contexto de la institución que trabaja con aquellos.

En la medida en que Duoc UC  abra espacios para ésta reflexión hoy necesaria, puede entonces  constituirse en un actor relevante en la innovación y la investigación, dando un salto cualitativo esencial e instalándose inmediatamente como el primer instituto técnico complejo de Chile; permitiendo con ello que sus estudiantes y académicos se inserten en un mundo globalizado como profesionales que piensan el mundo, lo mejoran o intervienen, donde la técnica está dejando de ser la disciplina  “pobre” de mundo o el pensamiento ciego y vacío. Donde nuestra comunidad académica sabe hablar el idioma de la innovación absoluta, aquel lenguaje de lo no pensado ni menos ejecutado, pero que nos interpela cotidianamente.

Nuevamente cabe interrogar ¿existe un lugar más pertinente para desarrollar productos desde la reflexión sobre la técnica que Duoc UC? o más bien ¿podemos hacernos cargo de los debates sobre la técnica, la persona y la sociedad desde el ámbito del pensar técnico en el cual se inserta nuestra institución? ¿cómo podemos ampliar y fortalecer, el concepto de calidad y gestión que Duoc UC propone como horizonte a todas las instituciones chilenas afines a nuestra labor? Responder a estas preguntas y desarrollar una cultura de la investigación técnica hace justicia y es pertinente con uno de los requerimientos más demandados en la formación profesional y se encuentra en consonancia con las palabras del rector Ricardo Paredes:

“[…] la obsolescencia de lo técnico es enorme; entonces, las personas necesitan progresivamente ir caminando a una formación que desarrolle competencias más genéricas; como reflexión, abordar problemas, trabajo en equipo, liderazgo. La           brecha entre lo universitario y lo técnico se está reduciendo.” (Nahas y Mardones, 2018)

Bibliografía

Díaz, M. (2018). Investigación Aplicada en Duoc UC: sello distintivo para la próxima década. Observatorio Duoc. Disponible en:

http://observatorio.duoc.cl/investigacion_aplicada_en_duoc_uc_sello_dist...

Francisco. Laudato Si. Mayo 24 de 2015.

Heidegger, M. (2007), Filosofía, Ciencia y Técnica. Edición y prólogo de Jorge Acevedo. Trad, y prólogo de Francisco Soler. Santiago de Chile: Universitaria. 

Nahas, M y Mardones, C. (29 de julio de 2018). Rector del DuocUC: “la brecha entre lo universitario y lo técnico se está reduciendo”. La Tercera. Recuperado de https://www.latercera.com/nacional/noticia/rector-del-duoc-uc-la-brecha-lo-universitario-lo-tecnico-se-esta-reduciendo/261346/#

Lunes 15 de abril de 2019.

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Comentarios

Excelente artículo. Expresa de forma clara y precisa los nuevos desafíos de la investigación aplicada, y me parece una propuesta nueva y necesaria para lograr unir la investigación y la técnica. Los felicito, un gran aporte a nuestra labor.