Estadios de desarrollo organizativo: una perspectiva analítica para apoyar la innovación

Estadios de desarrollo organizativo: una perspectiva analítica para apoyar la innovación

Hablar de instituciones educativas innovadoras en la actualidad nos acerca hacia aquellas que buscan aproximarse a la generación de conocimientos en el interior de sus espacios para alcanzar determinados grados de inteligencia organizativa. La transmisión y reproducción que dominó en los siglos pasados, si bien necesaria, ha de ir ajustándose a esta nueva era que Castells denomina como sociedad de la información. Nuestras organizaciones educativas, Duoc UC entre ellas, han de caracterizarse por presentar aprendizajes continuos para todos sus miembros persiguiendo una constante transformación de sí mismos; han de tener presente que la adaptabilidad es uno de los aspectos más importantes a la hora de poder establecer las mejores respuestas y relaciones con el medio circundante que día a día presenta necesidades más cambiantes; han de establecer una férrea integración entre trabajo y aprendizaje, considerando para ello la experiencia, la historia y la continua experimentación que encuentran sólidas bases en la reflexión conjunta de sus cuadros docentes; han de flexibilizar sus formas de dirección, teniendo presente que urge la necesidad de contar con mayor participación, delegación, trabajo colaborativo y autonomía.

Si una importante parte de las características señaladas precedentemente estuvieran presentes en nuestras instituciones de educación superior en general, y en aquellas técnicas profesionales en particular, estaríamos hablando en propiedad de la existencia de organizaciones autocualificantes, inteligentes o de organizaciones que aprenden ya que éstas son definidas como aquellas que “aumentan continuamente su capacidad para construir su futuro” (Senge), “Tienen habilidades para crear, adquirir, y transferir conocimientos y saberes” (Garvin), “Una organización en la que la gente es consciente de sus roles como agentes cognitivos, son habitualmente capaces de reflexionar sobre sus propios procesos cognitivos e indagar conjuntamente para evaluar y mejorar el estado del aprendizaje cognitivo y del conocimiento compartido” (Tomassini), etc.

La organización que aprende viene a significar en definitiva una comunidad de trabajo, donde las personas aprenden juntas de sus propias prácticas y de sus propias experiencias; donde el aprendizaje de los otros importa de manera capital y donde el aprendizaje personal existe y se nutre del conocimiento colectivo.

Desde una perspectiva analítica podríamos considerar que las organizaciones presentan diferentes estadios o niveles de desarrollo: El primer estadio (marco) se podría identificar con la situación que asigna un papel secundario a la organización. Lo importante es el programa de intervención y la organización resulta ser el marco o continente, que, según como se adecue, podrá facilitar o no el desarrollo del programa. El papel asignado a la organización resulta ser así subsidiario y fácilmente sustituible.

El segundo estadio (contexto) implica una posición activa por parte de las organizaciones. Existen explicitados planteamientos institucionales, llámense Proyecto Institucional, Proyecto Educativo, Proyecto Socioeducativo u otros, que definen las metas de la organización en relación a su contexto. Este compromiso exige una toma de conciencia colectiva que obliga a reflejar compromisos más allá del espacio educativo o de la acción individual del educador. Pero más allá de la existencia y realización de proyectos, podemos entender como un compromiso de las organizaciones institucionalizar los cambios que progresivamente se vayan planteando. Exige todo ello la existencia de un claro compromiso político con el cambio.

El tercer estadio (organización que aprende), se sitúa en un nivel que pocas instituciones alcanzan y es que instaurar, aplicar y utilizar mecanismos de evaluación en la perspectiva del cambio exige de actitudes personales y de procesos de seguimiento y evaluación que chocan con nuestra tradición y forma de hacer en las organizaciones.

Seguramente, podríamos hablar de este estadio en el caso de una institución que en su momento se planteó abrir la organización a todos los ciudadanos, lo reflejó en el Proyecto Institucional y durante años ha ido desarrollando acciones en esa línea. Si consideramos a la organización que aprende como aquella que facilita el aprendizaje de todos sus miembros y continuamente se transforma a sí misma, estamos resaltando el valor del aprendizaje como la base fundamental de la organización.

La consideración de las organizaciones como creaciones sociales exige tener una fuerte relación con el entorno, que se puede materializar de muy diversas formas: intercambios mutuos, apertura a nuevas actividades, préstamo de bienes, etc. Lo significativo, no es sólo el intercambio de experiencias sino la capacidad de influencia que tiene el conocimiento subyacente.

El cuarto estadio (compartir conocimiento) representa el compromiso institucional con la transmisión a otras organizaciones del conocimiento aprendido, entendiendo por tal más la filosofía y esquemas de referencia que la mera información sobre las actividades realizadas.

Si nos ubicamos en un terreno aplicativo, la consideración de los estadios organizativos y sus vinculaciones permite tanto la comprensión de la realidad en la que nos situamos como orientar los procesos de cambio que se quieran realizar. Desde esta óptica, ofrecen una interesante perspectiva analítica para favorecer la innovación en Duoc UC.

Finalmente, no podemos olvidar que los estadios organizativos se incluyen entre sí. La organización no sería un buen contexto si no es un buen marco y no aprende si no es un buen contexto, organizado y con capacidad de luchar por una determinada idea. Sebastián Sánchez D. (Coordinador Observatorio Duoc UC)

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