EDITORIAL OBSERVATORIO: Discurso de Rector Ricardo Paredes Molina con motivo de la celebración de los 50 años de Duoc UC.

EDITORIAL OBSERVATORIO: Discurso de Rector Ricardo Paredes Molina con motivo de la celebración de los 50 años de Duoc UC.

Señor Ignacio Sánchez rector de la Pontificia Universidad Católica; Señor Patricio Donoso, presidente del Directorio de la Fundación Duoc UC; Señor Gonzalo García, director de la Fundación Duoc UC; Capellán General Samuel Arancibia; Señores miembros de la Dirección Ejecutiva de Duoc UC, señores representantes Sindicales, colaboradores y profesores[1].

Hace cincuenta años, en la escuela de Pedagogía de la Universidad Católica se fraguaba un proyecto de educación que recogía el sueño de sus fundadores 80 años antes: crear una institución de educación orientada a apoyar a los más necesitados del país, a entregarles los medios para que se desempeñaran laboralmente.

La iniciativa partió alfabetizando y rápidamente el apoyo del Rector de la Universidad Fernando Castillo Velasco y del Cardenal Raúl Silva Henríquez, permitió se propagara a la formación de oficios. Ello se dio con pocos medios y mucho entusiasmo, en un Chile subdesarrollado, rural, con altas tasas de analfabetismo.

El desarrollo del DUOC se fue dando de la mano del país, pero muchas veces liderándolo, señalando hacia donde debía ir la educación técnica. El Proyecto Educativo siempre apuntó a ser una categoría diferente de la universitaria y con fuerte énfasis, uno distintivo, en la educación integral.

Quiero destacar hoy, en esta celebración, cinco imágenes que una mirada a la historia de la institución las hace reconocibles y que surgen de una comunidad educativa, aunque cambiante en personas, permanente en los objetivos. Una comunidad que, a pesar de los vaivenes económicos y políticos, de la rotación, de las distintas visiones y relaciones con distintas autoridades, ha impuesto épica, sentido misional a lo que hace, y un compromiso permanente de DUOC con la sociedad.

La primera, la convicción de que detrás del cumplimiento de la misión está una comunidad fraterna. En plena crisis político social del país, a pocos días del 11 de septiembre de 1973, la votación del Consejo Superior para la creación de DUOC fue unánime. Post golpe de Estado, cuando se limitaban varios derechos, se intervenían instituciones de educación superior, nuestra institución era una suerte de oasis en el que distintos grupos, con distintas historias personales y visiones políticas, convivieron y trabajaron codo a codo. Esta marca perdura en el tiempo, y si bien tenemos desafíos y diferencias, hemos sabido mantener relaciones de trabajo excelentes, constructivas, que nos permiten perseverar en la huella de nuestros predecesores.

La segunda, la búsqueda de nuevas maneras de enseñar, de entregar un entorno de aprendizaje mejor. Ella la ilustro con la introducción de la metodología de aprendizaje por competencias en su época, y actualmente con la enseñanza con fuerte componente dual, que se da ampliamente en la escuela de Salud y de forma más incipiente en la sede Campus Arauco.

La tercera, el liderazgo en política pública. Hacia fines de los setenta DUOC señeramente partió dando cursos y programas de clara orientación pos secundaria, diferenciándose de instituciones de tanta antigüedad como la nuestra, hoy muy importantes en la Educación Técnico Profesional, pero que se mantuvieron como capacitadoras. Nuestra institución lo hizo porque reconoció un país que estaba progresando en inclusión, en cobertura escolar y que requería entonces una Educación Superior Técnico Profesional diferente de la universitaria. Así, previo a la promulgación de la ley de 1981 que reformó la educación superior y por la que se crearon los CFT e IP, el Ministerio de educación ya había reconocido los títulos de DUOC y nos había designado como institución colaboradora.

La cuarta, la búsqueda del buen gobierno y de gestión interna. Desde sus inicios la necesidad de conciliar excelencia con gran tamaño, requería contar con un buen gobierno corporativo. Y aunque la búsqueda del buen gobierno ha sido permanente, esta la ilustro con el fortalecimiento del actual Consejo Directivo hace aproximadamente cinco años, y con la explicitación de los roles de distintos comités de directores, del rol a la Dirección Ejecutiva, y más recientemente, el seguimiento de proyectos.

Finalmente, la imagen de que siempre hemos estado agradecidos, de que somos privilegiados, de que nada de lo que hacemos es posible hacerlo solos. Que hemos sido bendecidos por Dios, que es un privilegio educar, y que la forma de agradecer es cuidar.

En este mensaje de agradecimiento quiero terminarlo honrando a todos quienes han trabajado en DUOC, especialmente a quienes han partido. Hacerlo nombrando a quienes nos dejaron este año, Patricia Hameu, Luis Ramírez y Eric Pino.

Que viva Duoc por al menos otros cincuenta años.

Viernes 30 de noviembre de 2018.

 


[1] Discurso en la celebración de los 50 años de Duoc UC, realizada el viernes 30 de noviembre en las dependencias del Espacio Riesco en la ciudad de Santiago y en la cual participaron todas las sedes de Santiago y Melipilla. Las sedes de Campus Arauco, Concepción, Viña y Valparaíso celebraron el mismo día y conectadas sus celebraciones con el Espacio Riesco.

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