Desafíos del aseguramiento de la calidad en la escuela de Salud este año. Claudia Navea Segovia, Analista de Calidad, escuela de Salud de Duoc UC.

Desafíos del aseguramiento de la calidad en la escuela de Salud este año. Claudia Navea Segovia, Analista de Calidad, escuela de Salud de Duoc UC.

El 2017 ha sido un año de grandes desafíos como escuela de Salud. Como equipo de Escuela nos tocó llevar adelante todas las tareas que nos propusimos a comienzos del año: Nos preparamos para vivir el proceso de acreditación institucional, donde cada uno participó activamente desde su área y también llevamos adelante los procesos acreditación de la unidad.

La conformación de un equipo con grandes cualidades profesionales y humanas es sin duda el motor que nos condujo hacia la concreción de proyectos e ideas que buscan enriquecer nuestros planes de estudio, aportando un sello distintivo respecto de otras instituciones y escuelas de Salud. Además, es un tremendo incentivo para el logro de nuestra misión: “Formar personas en el ámbito técnico y profesional con una sólida base ética inspirada en los valores cristianos, capaces de actuar con éxito en el mundo laboral y comprometidas con el desarrollo de la salud del país”.

Como parte de la comunidad Duoc UC, estamos absolutamente comprometidos con la calidad, la cual está presente en cada una de nuestras acciones. Debido a lo anterior la acreditación de Carreras fue uno de los principales objetivos de la Escuela este 2017, donde cinco de los nueve programas que ofertamos se sometieron a procesos de autoevaluación con fines de acreditación. Esto significó que a su segundo proceso de acreditación se presentaron las carreras de Técnico de Radiodiagnóstico y Radioterapia, Técnico Laboratorio Clínico y Banco de Sangre, Técnico en Odontología (las tres acreditadas por seis años), y Técnico en Química y Farmacia y Técnico en Fisioterapia, que se presentaron voluntariamente a su primer proceso de autoevaluación.

Lo anterior no parecía fácil de lograr, sobre todo tomando en cuenta que se trata de un trabajo de al menos un año, que implica movilizar equipos de trabajo, socializar el proceso en sí mismo, incentivar la participación de estudiantes, docentes, egresados y empleadores y, por último, la capacidad de modular e interpretar los resultados de las diferentes fuentes de información y opinión para la correcta redacción de los análisis críticos en cada uno de los Informes de Autoevaluación.

¿Cómo se logra lo anterior? no existe una clave para el correcto desarrollo de los procesos de autoevaluación. A modo personal pienso que la organización, la riguridad en la información y la disciplina en el trabajo que me toca llevar adelante como Analista de Calidad, es lo único que nos puede asegurar cumplir con cualquier objetivo. Debemos saber movilizar siendo articuladores en el proceso de acreditación con toda la aridez que significa para algunos, acercándolo para lograr una familiarización de cada una de las Carreras con la autoevaluación.

Así logramos formar equipos de trabajo, uno por cada Carrera, en los cuales hubo representación de todos los integrantes de la comunidad educativa. Juntos hicimos el correspondiente diagnóstico de las Carreras para tener la claridad desde dónde debía comenzar nuestro trabajo o dónde estábamos situados. Esto último fue de suma importancia en las tres Carreras en re-acreditación,  pasando seis años desde que obtuvieron la primera.

La reflexión también fue un hito en estos cinco procesos de acreditación. En cada jornada de autoevaluación contamos con excelente participación, lo que nos permitió acercarnos como integrantes de la unidad a través del intercambio de visiones, muchas de estas distintas entre sí,  pues respondían a realidades regionales. Por último, tuvimos la labor de analizar en qué medida cumplíamos con los criterios de acreditación para Carreras Técnicas, para poder determinar fortalezas y aspectos que debíamos mejorar.

Lo anterior es, sin duda, lo que más valoro de los procesos de autoevaluación. Dicho análisis me permitió plasmar posteriormente las visiones y los matices necesarios en los informes de autoevaluación. Entender la institución desde otros puntos de vista, incorporar nuevas ideas para la gestión futura y comprobar la mayoría de las veces que vamos por buen camino, que el trabajo de la unidad, la responsabilidad que tenemos como equipo y el impacto en casi diez mil familias es algo que se materializa cuando nuestro estudiante se incorpora al mundo del trabajo.

Si bien sabemos que hoy en día las instituciones de educación superior están reguladas por la normativa vigente, conforme a ella hay un esfuerzo en hacer todo lo necesario para elevar la calidad de los procesos académicos. Esto último es el verdadero propósito de todo proceso de acreditación: estimular la promoción de la calidad, lo que le da sustento a sus titulados. Por el contrario, si la acreditación se centra en solo conseguir una calificación, no vamos por buen camino. Nuestra tarea  como escuela de Salud y la mía como Analista de Calidad es incorporar en nuestro trabajo la cultura de calidad, anhelando la excelencia que nos dará la satisfacción del trabajo bien hecho.

Martes 26 de diciembre de 2017.

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