Del “Making Of” a la Video Reflexión: Francisco J. Cortés Márquez. Docente de Animación Digital de la Escuela de Comunicación de la sede San Carlos de Apoquindo de Duoc UC.

Del “Making Of” a la Video Reflexión: Francisco J. Cortés Márquez. Docente de Animación Digital de la Escuela de Comunicación de la sede San Carlos de Apoquindo de Duoc UC.

El bucle

Como docentes generalmente nos encontramos en una especie de bucle, dado que al comenzar el semestre debemos repasar contenido previo para recién desde ahí, comenzar a hablar lo que corresponde a la asignatura. Es en razón de lo anterior, que constantemente nos encontramos buscando nuevas formas para entregar el contenido de las clases, que sean más atractivas y motivantes para el estudiante: desde el uso de tecnologías, lecturas de libros, audiolibros, videos de YouTube hasta incluso actos performáticos por parte del profesor para llamar la atención de su clase. Pero lamentablemente, al terminar el semestre cuando llegan las vacaciones, los alumnos y alumnas se «resetean» y olvidan aprendizajes adquiridos anteriormente, y es ahí donde el nuevo docente debe realizar actos mágicos para tratar de activar e incluso, repasar los contenidos para recién comenzar su materia.

El «problema»

Al estudiar Animación Digital, los alumnos y alumnas se enfrentan al choque de múltiples disciplinas que convergen en el acto de animar, comprendido como: «dar alma o dar vida»,[1] implementando de forma simultánea la narrativa, el diseño, la anatomía, el arte y la experimentación, la actuación, uso de pensamiento lógico y matemático, y el uso multitasking de múltiples softwares. Así, los estudiantes se enfrentan de forma directa entre el mundo artístico y el mundo estructurado, y es ahí donde además de ser un gran desafío resulta muy abrumador para ellos. Es por eso que en los diferentes cursos de la carrera se ha tratado de implementar metodologías prácticas para impregnar al estudiante de este cruce de disciplinas, como es el caso de segundo año: «Producción de Animación 2D», un Taller de Cortometrajes donde los alumnos y alumnas realizan piezas animadas cuadro a cuadro inspiradas en los cuentos ganadores de Santiago en 100 palabras, donde se busca acostumbrarlos a una cultura y flujo de trabajo. Estos talleres llevan en desarrollo 10 años de carrera, y hemos tenido grandes resultados, pero como es de imaginar, no todos los estudiantes llegan al estándar superior.

Existe un inconveniente cuando los cursos terminan. Dada la diversidad y complejidad de los contenidos, a los alumnos y alumnas les cuesta conectar y vincular las materias de un curso a otro, quedándose con la percepción de que son áreas y materias nuevas, y no una evolución gradual en su proceso de aprendizaje. Los docentes deben hacer grandes esfuerzos para activar contenidos previos, habiendo demostrado el semestre inmediatamente anterior el dominio de esos contenidos, con evidencias claras.

En un comienzo les solicitaba a mis estudiantes que al finalizar una evaluación escribieran un pequeño documento respondiendo un par de preguntas exploratorias, asociadas a la materia pasada, para así generar un repositorio donde todos tuvieran acceso, buscando retroalimentar de forma colaborativa y cercana debido que al escribir usando sus modismos y estilos, se hace de forma más amena y no tan académica. Sin embargo, los estudiantes de Animación Digital se expresan más y de forma más natural mediante material audiovisual, dibujos, videos en redes sociales, entre otros. Ahora, cabe hacernos la pregunta ¿cómo logramos que los alumnos y alumnas puedan plasmar sus experiencias bajo este contexto, y que realmente agregue valor?

El método que como docente apliqué para desarrollar lo señalado en el párrafo anterior, se dio en el contexto de dicha asignatura «Producción de Animación 2D»; fue ahí donde les solicité el desarrollo de un “Making Of”, motivándolos a grabarse con sus celulares durante todo el proceso, sus noches sin dormir, cuando se juntaban, cuando se reunían con los profesores, y muchos momentos más; con lo cual se logró transformar de manera estratégica el uso de las preguntas exploratorias, simulando que eran preguntas propias de una producción “Making of” de los grandes estudios de animación, como también del cine, como por ejemplo: ¿cuáles son los procesos de animación 2D?, fue reemplazada por: “tú, como direct@r del cortometraje coméntame ¿cómo fue el proceso de la realización de la animación?; otro ejemplo fue: «nombra tres estructuras narrativas», fue reemplazada por: «en qué obra se inspiraron para la creación de su historia», y así otras más. En un comienzo, sus respuestas no fueron las esperadas, ya que las preguntas no se percibían como “libres”, ellos me comentaban que querían hablar de más cosas, de sus vivencias y percepciones, es ahí cuando decidí segmentar las preguntas por áreas y dar completa libertad.

Dirección – Es la persona que hablara del cortometraje, de cómo se construyó la historia y la visión del grupo.

Preproducción – Es la persona que hablara sobre cómo fue el proceso de tomar decisiones, de cómo fueron enfrentados los diseños de personajes, diseño de entornos, el arte, los storyboards y los animatics, entre otros.

Producción – Es la persona que hablara sobre el «cómo» están haciendo el cortometraje, cómo se distribuyen el tiempo, cómo se están coordinando y manejando los diferentes flujos de animación.

Arte – Es la persona que hablara sobre la toma de decisiones sobre el arte del cortometraje, inspiraciones, referencias, exploraciones, entre otros.

Animación – Es la persona que hablara sobre el «cómo» se está animando, sobre el uso de -el o los- softwares, y los criterios y técnicas de animación utilizadas en su cortometraje.

Al realizar este cambio, los estudiantes, no sintieron que estaban regulados, y experimentaron una libertad que les permitió fluidamente expresar sus reflexiones y aprendizajes vividos durante el semestre. Sucedió que los mismos compañeros generaban presión entre ellos, para practicar lo que iban a decir por área; así que extrañamente y de manera orgánica, comenzaron a escribir guiones, tarjetas, y otros recursos adicionales, ya que al momento de grabar las entrevistas, no podían equivocarse ni dudar, pues la cámara haría evidente el nerviosismo y poco profesionalismo del equipo de animación.

Al siguiente semestre, terminado las producciones de los cortometrajes, los estudiantes participaron de otro ramo en el cual fui también su profesor titular, y hablamos cosas parecidas a lo vivido en el semestre anterior. Como ya me lo esperaba, los alumnos y alumnas señalaron que no sabían ni recordaban lo que habían aprendido, y es ahí donde saqué a relucir los “Making Of”, para que ellos y pudiesen evidenciar cómo enfrentaron y solucionaron todos los desafíos vividos en el proceso de una animación. Básicamente hablaron de la materia bajo su percepción y experiencia, causando un efecto que, de forma automática activó todo el aprendizaje vivido y así ya no pudieron escudarse ni esconderse. ¡El objetivo estaba cumplido!

El “Making Of” se convirtió en una herramienta para potenciar sus cortometrajes, entregando más branding, retroalimentando sus redes sociales, fomentando y dando protagonismo y confianza a los estudiantes, pudiendo así formar líderes de opinión. También se convirtió en una herramienta poderosa para el profesor, ya que en el instante que otro docente que toma el curso, pueda lograr que a través de este “Making Of” ya realizado, sus estudiantes indiquen todos los aprendizajes obtenidos en la asignatura pasada, pudiendo aprovecharlo de manera introductoria en el nuevo curso refrescando lo ya aprendido, y que no puede ser desconocido al ser otro producto audiovisual que demuestra lo aprendido. 

Después de unos cinco años de esta primera experiencia, en nuestra carrera de Animación Digital, hemos intentado establecer como política interna que cada evaluación incluya no solo el producto a entregar, sino un video inspirado en esta experiencia del “Making Of”, ahora llamados «Video Reflexión», de una corta duración, que relate los procesos realizados durante el proyecto, junto con un análisis de los problemas enfrentados y las soluciones implementadas.


La «Video Reflexión» como herramienta evaluativa y formativa nos ha facilitado empoderar a los estudiantes como solucionadores de problemas y activadores de investigaciones aplicadas por medio de la recursividad en el uso de herramientas que de manera combinada les ayuda a pasar sus obstáculos; y no quedarnos solo en el aspecto ejecutor en el que es fácil caer en disciplinas muy cercanas al «hacer» como es el caso de Animación Digital.

Así, hemos generado en la carrera un estándar del proceso de Auto-Reflexión que ha influido directamente en cómo nuestros estudiantes enfrentan sus procesos como protagonistas no solo de su aprendizaje, sino también de las particularidades de su Perfil Profesional y de fortalecer su disciplina.

Lunes 5 de septiembre de 2022.

 

 


[1] Barry, Vivienne. Animación, la magia en movimiento. Editorial Pahuen, 2010.

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Comentarios

Interesante lo que propone Francisco, la autoevidencia promueve la autoreflexión. Generar la ilusión de vida no solo refiere a la generación de movimiento con sentido estético ni con carga emotiva, el contenido medular de un acto de animación tiene mucho del animador y el ejercicio de la reflexión, el estudio de los procesos y de la vida cotidiana, tienen mucha información y muchas cargas emotivas que si no se detectan bien o no se canalizan como corresponden, pueden llevar al caos conceptual al aluno o alumna, generar estos espacios reflexivos, de los cuales no están muy acostumbrados nuestros alumnos y alumnas por lo vertiginoso de las tecnologías comunicacionales, sin duda alguna aseguran contenidos con más sentido narrativo y con mejor estética y calidad de actuación digital.