Breves reflexiones sobre la Construcción de Competencias en el proceso de Enseñanza Aprendizaje.

Breves reflexiones sobre la Construcción de Competencias en el proceso de Enseñanza  Aprendizaje.

Todos sabemos que tener éxito en la enseñanza básica, media o superior no es un fin en si mismo. En efecto cada aprendizaje prepara en el curso del periodo de estudios para los pasos siguientes. Pero al fin del proceso, el alumno deberá ser básicamente capaz de trasladar sus adquisiciones escolares fuera de la escuela y así también lo adquirido en la educación terciaria trasladarlo fuera de ella, en situaciones diversas, complejas y mucha veces imprevisibles.

En la actualidad, esto se expresa en lo que a menudo los expertos  denominan la  Problemática de la Transferencia de Conocimientos o de la Construcción de Competencias y aunque ambas expresiones no son necesariamente sinónimos, describen una misma cara del problema.

También se sabe que para ser útiles, los saberes deben ser transferibles, pero esta transferencia exige más que el dominio de los saberes, debido a que se requiere la integración de estos en competencias de reflexión, decisión y acción , relativos a la complejidad de las situaciones que debe enfrentar el estudiante ( léase la persona ) en su vida diaria.

Este tema a pesar de estar muy estudiado desde lo conceptual , aún no está totalmente resuelto en la práctica. Es necesario todavía, tener presente que los alumnos que logran buenos resultados en clases no son necesariamente capaces de aplicar los mismos saberes en otras situaciones.

Es un mal entendido creer que al desarrollar competencias se renuncia a transmitir conocimientos. Casi todas las acciones humanas exigen conocimientos, a veces pueden ser reducidos y otras veces pueden ser muy amplios,  ya sea que estos sean obtenidos por experiencia personal, por el sentido común o por la cultura compartida en su medio.

Mientras más abstractas, complejas, mediatizadas por ciertas tecnologías o fundadas por modelos sistemáticos de la realidad son las acciones proyectadas, más exigen conocimientos amplios, actualizados, avanzados, organizados y confiables.

Para lograr lo anterior nos enfrentamos a un dilema real. La educación primaria, secundaria o terciaria ,necesitan tiempo para crear competencias, el que muchas veces, es restado al tiempo requerido para entregar conocimientos amplios.

La idea de competencia tiene muchos significados, usted puede escoger la que más le acomode o le sea útil. Le propongo revisar la de Philippe Perrenoud (2010 ) quién define competencia como una capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos, pero no se reduce a ellos”

De ello se deduce que el alumno al enfrentar una situación de la mejor manera posible, debe hacer uso y asociar varios recursos cognitivos complementarios, entre los cuales se encuentran los conocimientos.

Se sabe que los conocimientos, en un sentido común de la palabra, son representaciones de la realidad, que hemos construido y recopilado de acuerdo a nuestra experiencia y a nuestra formación. Toda acción pone en movimiento ciertos conocimientos, que podrán ser  elementales y dispersos o complejos y organizados.

Por ejemplo, usted necesitará conocimientos suficientemente amplios para analizar un libro y reconstruir las intenciones del autor o para traducir de un lenguaje a otro. Lo mismo si se propone crear argumentos para convencer a un incrédulo o negociar y conducir un proyecto colectivo.

Entonces, las acciones anteriores requieren de competencias que no son necesariamente conocimientos en si mismo,  en estado puro. Las competencias que manifiestan estas acciones utilizan, integran, y movilizan muchos conocimientos.

De la misma manera un buen médico llega a identificar y a movilizar los saberes científicos pertinentes, en el  momento adecuado en una situación concreta, que evidentemente no se presenta  como un  un caso teórico o ideal para lo cuál bastaría con encontrar la página adecuada de un gran libro y aplicar la solución recomendada.  Que el médico disponga de amplios saberes o conocimientos es solo una condición necesaria de su competencia. Por cierto en una situación real, el buen médico deberá poner en acción las competencias clínicas que van mucho más allá de una mera memorización de sus conocimientos. Al menos cada vez, tendrá la exigencia de relacionar, interpretar, interpolar, inferir y hasta inventar posibles soluciones.

Estará de acuerdo conmigo en que una competencia nunca será el puro y simple empleo racional de los conocimientos, de modelos de acción o de procedimientos y protocolos.

Formar a través de competencias no es dar la espalda a la asimilación de contenidos, sin embargo, la apropiación de varios conocimientos no permite su movilización por si solas en una situación de acción.

Buen desafío nos queda todavía.

 

Jaime Mortara

Duoc UC Viña del Mar

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