Agricultura 4.0. Jaime Meza Piano. Subdirector escuela de Recursos Naturales de Duoc UC.

Agricultura 4.0. Jaime Meza Piano. Subdirector escuela de Recursos Naturales de Duoc UC.

Así como el mundo va avanzando aceleradamente hacia la digitalización, la agricultura no se está quedando para nada atrás. Desde hace un tiempo en este rubro se está hablando de la agricultura de precisión, que tiene que ver con cubrir las necesidades de las plantas en la cantidad precisa que esta lo requiere; en este sentido, estamos hablando de una cierta cantidad de agua, fertilizante, protectores biológicos, entre otros, que permiten alcanzar altos estándares productivos, teniendo en cuenta la escasez de los recursos.

En este sentido, todo lo relacionado a la Industria 4.0 viene a reforzar los objetivos que se necesitan alcanzar de manera precisa, lo cual está avanzando con más fuerza y permite producir alimentos de una manera eficaz y eficiente. De la misma manera, lo anterior se relaciona con la gran cantidad de tecnología que está arribando a los campos no tan solo en Chile, sino a nivel mundial, ya que esta tecnología está reemplazando gran parte de la mano de obra que se requería para la producción de alimentos. Esto debido a que cada vez, los jóvenes quieren alejarse más todavía de la vida de campo puesto que sus intereses van por otros objetivos. Es así como no es de extrañar que en Europa se ofrezcan grandes oportunidades de viviendas en zonas rurales para que la vida del campo no llegue a ser parte de la nostalgia y un lugar en donde solo conviva un pequeño grupo de trabajadores a cargo de un contingente de máquinas.

Sin embargo, para ejecutar los comandos que requiere un sistema automático de cultivo, requiere de mano de obra especializada, que permita responder las preguntas que surgen al momento de trabajar con seres vivos, puesto que la biología tiene ritmos que no pueden ser olvidados, como son las variables meteorológicas que influyen en una mayor o menor productividad de alimentos.

En ese sentido estamos viviendo una época en el que las maquinas responden a las necesidades y variables que presenta la biología constantemente y que en su momento significaban un mal rato para todos los trabajadores del campo. Sin embargo, ahora la tecnología usa sus herramientas para sembrar, hacer almácigos, cultivan – hortalizas, viveros frutales y bosques de todo tipo, cereales, entre otros- riegan, desbrozan, detectan celo animal, ordeñan, seleccionan frutas y huevos, distinguen problemas de plagas y enfermedades, ralean bosques, controlan temperatura de cultivo, fotoperiodo de hortalizas y ganado productivo, controlan el frío, el calor, el viento y la humedad, entre otras muchas funciones que el ser humano realizaba hace no tantos años y otras variables que no se controlaban y que se aprendía a convivir con ellas ya que eran parte de los potenciales riesgos de la agricultura. Aquellas funciones que se siguen realizando en forma manual pero que se están quedando obsoletos, ya que no permiten alcanzar la eficiencia que se logra con automatización o que requieren de un estándar que es difícil de alcanzar con la mano de obra, que muchas veces no era calificada.

Con el cambio climático los recursos cada vez son más escasos. Estamos viviendo tiempos de falta de agua que no se habían visto antes, a tal punto que calculamos el potencial de reserva de agua que tenemos en nuestras fuentes naturales (la principal fuente de Chile es la Cordillera de los Andes); situación que hace adaptar la tecnología hacia el uso eficiente de los recursos asociados al agua. Sin embargo, hace unos meses, Chile declaró que ya consumió todos los recursos disponibles para este año… Esto hace pensar que se tomarán medidas potentes para enfrentar el problema.

Por otra parte, y una tendencia no menor, son los grupos radicales que se mueven a lo largo y ancho de este planeta, que tiene que ver con la protección de los seres vivos, principalmente de la ganadería, y el respeto que debe existir al momento de obtener alimentos de origen animal. Es verdad que el sistema mundial de producción ha llevado a obtener alimento de manera industrial y sin reflexión al daño que se puede ocasionar tanto a los seres vivos como al medio ambiente, y por otra parte, esta producción en línea no ha ido creciendo congruentemente con las zonas mundiales que presentan escasez de alimentos, sino más bien se ha desarrollado, como muchos otros bienes, en un producto de consumo más que en un bien vital para la sobrevivencia y desarrollo de los seres humanos.

Dado lo anterior es que la tecnología de la Industria 4.0, asociada a la agricultura de precisión, no solo debe apuntar a la eficiencia y eficacia de una mano de obra deficiente o no calificada, sino que también debe apuntar a la escasez de la misma, junto con abaratar los costos de producción, y también debe responder a las necesidades de la sociedad que cada vez más tienen que ver con la responsabilidad y respeto de nuestro entorno, además de la necesidad moral de alcanzar a cubrir una necesidad tan básica como es la de dar alimento de calidad a todos los seres humanos.

Lunes 30 de septiembre de 2019.

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